Historia de Cuba

… nada hay más justo (…) que dejar en punto de verdad las cosas de la Historia. José Martí


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Central Zorrilla – Centrales de Cuba


El central Zorrilla en 1913
El central Zorrilla, situado en Los Arabos, Matanzas, era, en 1958, el No. 122 del país por su capacidad de molienda que ascendía a 180 000 @ diarias de caña. Tenía uno de los rendimientos industriales más bajos (el 156 entre los 161 centrales existentes) y empleaba 1 600 trabajadores en zafra. Además contaba con una refinería y controlaba 180 caballerías de tierras propias. Entre 1902 y 1924 se llamó Dulce Nombre de Jesús.
Existen discrepancias sobre el año de su fundación, que algunos sitúan en 1830 y otros en 1859 por el cubano José Lucas Mora.
A principios del siglo XX perteneció al español Emeterio Zorrilla, de quien heredó el nombre, quien fuera propietario y ejecutivo de múltiples intereses. Este lo tuvo arrendado desde 1910 a 1913 a “Luis Secades y Compañía”. 

El central zorrilla en 1913
En 1913 el central operaba bajo la razón social de Central Dulce Nombre SA y sembraba la variedad de caña cristalina, sin emplear fertilizantes ni regadío durante su cultivo, como era habitual en la época. Para su transporte se servía de una red de cuatro km. de ferrocarril de vía estrecha, 40 fragatas y tres locomotoras.
Su maquinaria se componía en ese entonces de una descargadora y una desmenuzadora ,s eguidas de un  juego de tres trapiches; diez defecadoras, con un total de 17 000 galones; un evaporador de triple efecto con 4 500 pies de superficie calórica; cuatro tachos de punto de 100 sacos cada uno; 20 cristalizadores abiertos con 1 200 sacos de cabida, 15 centrífugas sistema Weston y una batería de calderas con 1200 caballos, compuesta de ocho multitubulares en cuatro hornos.
Tras la muerte de Emeterio Zorrilla en 1920 fue heredado por su familia, que lo vendió en 1940.Desde entonces tuvo varios presidentes, con el objetivo de enmascarar a su verdadero propietario el primero coronel y luego general del ejército José Eleuterio Pedraza, uno de los sargentos del 4 de septiembre, quien lo compró en ese año 1940 a través de su hermano el Dr. Joaquín Pedraza.
Tras el triunfo de la Revolución Cubana de 1959 fue intervenido por el INRA y posteriormente nacionalizado por el nuevo Gobierno de la Isla que lo renombró como central Mario Muñoz.
Central Mario Muñoz (antiguo central Zorrilla) foto actual
Al terminar la famosa zafra de los 10 millones se decidió paralizarlo y fue parcialmente demolido, pero luego se reconstruyó a finales de la década de 1980 y volvió a echar a andar su maquinaria el 28 de diciembre de 1987. El proceso inversionista no sólo le devolvió la vida al central, sino que elevó su capacidad de molienda hasta las 600 000 @ diarias de caña.
En la actualidad el Mario Muñoz es uno de los cuatro centrales azucareros que todavía muelen en la provincia de Matanzas, después que la casi totalidad de los centrales de ese territorio fueran demolidos duarante la Tarea Álvaro Reynoso.
Bibliografía consultada:
  • AZCUBA. Matanzas. Página oficial.
  • Central Mario Muñoz Monroy en la Enciclopedia Colaborativa Cubana EcuRed.
  • Jiménez Soler, Guillermo. Las empresas de Cuba 1958. Editorial de Ciencias Sociales. 5ta Edición. La Habana. 2014.
  • Portafolio Azucarero. Industria Azucarera de Cuba 1912 – 1914. Secretaría de Agricultura, Comercio y Trabajo. La Moderna Poesía. La Habana. 1914.
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Central Tinguaro – Centrales de Cuba


Central Tinguaro en 1913
El central Tinguaro, situado en Perico, Matanzas, era el No. 31 de Cuba por su capacidad de producción que ascendía a 450 000 @ de caña diarias. Su rendimiento industrial se encontraba en la media del país; daba empleo a 2 400 trabajadores en zafra y poseía 558 caballerías de tierra.
Era uno de los 14 ingenios cubanos propiedad de Julio Lobo Olavarría. Estaba presidido por José García Linares, Lobo era el vice, Eladio Ramírez el secretario y Hermenegildo Torres Trujillo el tesorero.
Había sido fundado en 1840 por Francisco Diago, uno de los cinco hermanos varones de la familia Diago que establecieron ingenios en la zona de Colón. El central fue heredado por la hija del fundador, Maria Luisa Diago, quien en 1877 lo vendió al alemán Carlos Rossum, quien había trabajado como maquinista y luego como administrador del central. Al terminar la Guerra del 95, Rossum lo vendió a un intermediario, que a su vez lo traspasó a la “Cuban American Sugar Company”.

Batey del central Tinguaro en 1913
El norteamericano Robert Bradley Hawley, corredor de bolsa y propietario de un central azucarero en Luisiana, lo compró en 1899, junto al demolido Nueva Luisa, con los que fundaría en 1906, tras agregarle otros ingenios, The Cuban American Sugar Mills Company.
En 1913 el central sembraba la variedad de caña cristalina, empleando fertilizantes para su cultivo, lo que no era, para nada, usual en su época. Para su transporte se servía de una red de 43 km de ferrocarril de vía ancha, 122 fragatas y tres locomotoras.
Su maquinaria se componía por ese entonces de un trasbordador y una desmenuzadora, seguidos de un juego de cuatro trapiches. Contaba con defecación continua Deming, un evaporador de cuádruple efecto de 20 000 pies de superficie calórica, cinco tachos de punto, 18 cristalizadores cerrados, 20 centrífugas Watson y una batería de calderas con 3 600 caballos, compuesta de ocho multitubulares y tres Climax en 11 hornos.
Tras sufrir un incendio en 1943, el Gobierno instó a la compañía a repararlo y reconstruirlo para su puesta en marcha. Al negarse la empresa propietaria fue intervenido y puesto en marcha por las autoridades cubanas. El propio presidente de la República, Fulgencio Batista, acompañado de sus ministros, visitaría el central para inaugurar la siguiente zafra bajo control estatal.
Poco después el Gobierno de Cuba obligó a sus propietarios a venderlo, ocasión en que fue adquirido por Julio Lobo y sus asociados, quienes reembolsaron al Estado cubano un cuarto de millón de pesos por las reparaciones que habían realizado en el ingenio.
Desde el momento en que adquirió el central Tinguaro, Julio Lobo sintió especial predilección por él. Comenzó por modernizarlo por completo y lo convirtió en su sitió de descanso preferido, donde organizaba lujosas recepciones para los empresarios, políticos y artistas de Hollywood que a menudo lo visitaban.
Tras el triunfo de la Revolución Cubana de 1959 el central Tinguaro fue expropiado por el nuevo Gobierno de la Isla que lo renombró como central Sergio González. El ingenio no sobrevivió la reestructuración de la industria azucarera cubana de la década del 2000, conocida como Tarea Álvaro Reynoso, y, tras paralizar su maquinaria fue demolido.
Bibliografía consultada
  • Central Tinguaro en Isla Local
  • Jiménez Soler, Guillermo. Las empresas de Cuba 1958. Editorial de Ciencias Sociales. 5ta Edición. La Habana. 2014.
  • Portafolio Azucarero. Industria Azucarera de Cuba 1912 – 1914. Secretaría de Agricultura, Comercio y Trabajo. La Moderna Poesía. La Habana. 1914.


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Central Soledad – Centrales de Cuba


Central Soledad en 1913
El central Soledad, situado en Jovellanos, Matanzas, era, en 1958, el No. 75 del país por su capacidad de molienda que ascendía a 260 000 @ de caña diarias. Tenía un rendimiento industrial bajo, empleaba a 2 500 trabajadores en zafra y poseía 528 caballerías de tierras propias.
Era propiedad de Estanislao del Valle Grau, quien poseía, además, el central Natividad. Este lo presidía y su hijo Antonio del Valle Goicochea era su tesorero. El central Natividad pertenecía a la familia – que estaba emparentada con los Iznaga – desde el año 1860 y el Soledad desde 1950. Del Valle Grau era también un poderoso ganadero, directivo de la Corporación Ganadera de Cuba, y gran colono, con cuotas de caña en los centrales Natividad y Stewart.
Se desconoce el año de la fundación del central Soledad, aunque algunos aseguran que se remonta a la década de 1820. A finales del siglo XIX había pertenecido a Dolores Pérez de Fernández, quien lo vendió en 1915 por $2 000 000 a la Cuban Cane Sugar Corporation.

En 1913 el Soledad sembraba la variedad de caña cristalina, empleando fertilizantes para su cultivo, lo que resultaba muy poco común en la época. Disponía para su transporte de una red de 30 kilómetros de ferrocarril de vía estrecha, 145 jaulas y tres locomotoras.
Su maquinaria se componía entonces de un basculador lateral y una desmenuzadora, seguidos de un juego de seis trapiches, seis defecadoras de 5 000 galones de cabida cada una; un evaporador de triple efecto con 16 500 pies de superficie calórica, tres tachos de punto de 314 sacos de cabida, doce cristalizadores abiertos de 110 sacos cada uno; 14 centrífugas de 40” y 6 de 30” y una batería de calderas con 2 200 caballos de fuerza, compuesta de siete multitubulares y cuatro de Nayer en seis hornos.
Tras la quiebra de la Cuban Cane fue rematado por $4 000 000 y pasó a la propiedad de la “Compañía Azucarera Atlántica del Golfo”. Junto con el Perseverancia era uno de los centrales más pequeños de la compañía y uno de los primeros que vendió cuando comenzó a deshacerse de sus centrales en la década de 1950.
Según la Comisión Técnica Azucarera de 1951, sus costos eran de $16.55 por cada saco de 325 libras, o sea, por debajo de la media de $17.87 y sus activos estaban valorados en cerca de $2 000 000 de pesos.
Tras el triunfo de la Revolución Cubana de 1959 el central fue expropiado por el nuevo Gobierno de la Isla que lo renombró como central Julio Reyes Cairo. El ingenio molió hasta la reestructuración de la industria azucarera cubana de los años 2000, conocida como Tarea Álvaro Reynoso. En ese momento se decidió paralizarlo y poco después fue demolido.
Bibliografía consultada:
  • Central Soledad en Isla Local.com
  • Jiménez Soler, Guillermo. Las empresas de Cuba 1958. Editorial de Ciencias Sociales. 5ta Edición. La Habana. 2014.
  • Portafolio Azucarero. Industria Azucarera de Cuba 1912 – 1914. Secretaría de Agricultura, Comercio y Trabajo. La Moderna Poesía. La Habana. 1914.


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Central Santa Rita – Centrales de Cuba


El central Santa Rita en 1913
El central Santa Rita, situado en Agramonte, Matanzas, era en 1958, el 113 del país por su capacidad de molienda diaria que ascendía a 200 000 @ de caña. Tenía un rendimiento industrial bajo, 245 caballerías de tierras propias y daba empleo a 1 600 trabajadores en zafra.
Se fundó en el año 1845 por José Baró, quien lo bautizó en honor de su hija, manteniéndose bajo el control de sus herederos hasta 1913 en que pasó a ser propiedad de la Compañía Azucarera Caobillas, de capital cubano, que quebrara durante el crack bancario de 1921. Pasó entonces a manos del The National City Bank y fue uno de los cuatros centrales con los que este banco creó su subsidiaria “General Sugar Company”, que vendieron después, junto con los centrales San Cristóbal, Santa Rosa y San Isidro.
Sembraba en 1913 las variedades de caña cristalina y cinta, empleando fertilizantes para su cultivo, lo que era muy poco usual en la época. Para su transporte se servía de una red de 12 kilómetros de vía estrecha, más de 60 fragatas y una locomotora.

Escuela del batey del central Santa Rita en 1913
Su maquinaria se componía entonces de una descargadora y una desmenuzadora, seguidas de un juego de tres trapiches; diez defecadoras con 20 500 galones de cabida; un evaporador de triple efecto y otro de cuádruple efecto con 7 000 pies de superficie calórica; dos tachos de punto con 275 sacos de cabida y 4 500 pies de superficie calórica, ocho cristalizadores abiertos de 160 sacos cada uno, doce centrífugas sistema Watson y Hepworth y una batería de calderas con 1 500 caballos de fuerza.
Había pertenecido a Jacinto Pedroso Hernández y su socio Alberto de Armas hasta 1928 en que el primero le vendió su parte al segundo. Debido a pleitos judiciales que envolvieron a Pedroso, estuvo embargado por el municipio Agramonte de 1934 a 1937, designándose en ese entonces a Luis de Armas Fernández como administrador judicial y Mario de Armas como administrador.
En 1958 pertenecía a la familia de Armas. Alberto de Armas Martín y sus dos hijos, Luis y Mario de Armas Fernández eran, respectivamente, presidente, vicepresidente y administrador general. El primero había sido mayordomo del presidente de la República Mario García Menocal y presidente del Banco Territorial durante el crack bancario.
Tras el triunfo de la Revolución Cubana de 1959 el central fue expropiado y se le cambió el nombre por el de central René Fraga. En la actualidad es uno de los pocos de la provincia de Matanzas que todavía se mantiene moliendo.
Bibliografía consultada:
* Jiménez Soler, Guillermo. Las empresas de Cuba 1958. Editorial de Ciencias Sociales. 5ta Edición. La Habana. 2014.
* Portafolio Azucarero. Industria Azucarera de Cuba 1912 – 1914. Secretaría de Agricultura, Comercio y Trabajo. La Moderna Poesía. La Habana. 1914.
* Central Santa Rita en Isla Local.com


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Central Puerto – Centrales de Cuba


Central Puerto en 1913

El central Puerto, situado en Canasí, Matanzas, era uno de los 15 centrales más pequeños del país (el 157 entre los 161 existentes en 1958), con una capacidad de producción 130 000 @, un rendimiento industrial en la media del país, 1 200 trabajadores en zafra y 47 caballerías de tierras propias.

Se desconoce el año de su fundación, pero había sido propiedad de la familia Avendaño desde el siglo XIX en que perteneciera a J. Fernández Blanco y fuera heredado por sus familiares y a partir de 1904 pasó al español José Avendaño, casado con Josefina Fernández Blanco, quien lo heredó a la muerte de éste en 1932.

En 1913 sembraba el central la variedad cristalina sin utilizar fertilizantes ni regadío como era habitual en los ingenios de la época. Para su transporte se servía de una red de siete km. de ferrocarril de vía ancha, dos fragatas, 44 carros y una locomotora.

Su maquinaría se componía entonces de un trasbordador y una desmenuzadora segudidos de un juego de tres trapiches, diez defecadoras con 7 500 galones de cabida; un evaporador de triple efecto de 3 000 pies de superficie calórica; dos tachos de punto con 180 sacos de cabida; seis cristalizadores abiertos de 125 sacos cada uno; cuatro centrífugas Weston y cuatro de Hepworh y una batería de calderas con 1 200 caballos, compuesta de seis multitubulares en tres hornos.

En 1958 seguía controlado por la misma familia: Juan Gronlier Avendaño, quien era uno de los principales accionistas del Banco de la Construcción era su presidente; Ramona Avendaño, su madre, era la vicepresidenta y y Ramón, otro hermano, el tesorero.
El Puerto operaba, en realidad, como una sucursal del central Hershey, quien lo financiaba y a quien le vendían el azúcar que refinaba, exportaba y transportaba en su ferrocarril. En 1953 acometieron un plan de inversión para aumentar su capacidad de producción y su eficiencia, financiado por el Hershey que, en 1956, al dejar de comprarle el azúcar, unido a la fuerte sequía de ese año en la costa norte, terminó por grabar al central con una hipoteca de $115 000.

El 50 % del abastecimiento de cañas provenía de colonos que cultivaban las tierras del central y el resto de colonos independientes.

Tuvo pérdidas en 1957 por $95 000 que elevó su hipoteca a $150 000, pero en 1958 obtuvo utilidades por $48 315. Desde 1954 tenía deudas por $210 000 con el Banco de los Colonos que no había podido saldar, situación que se agravó con las dificultades de la zafra de 1957.

Tras el triunfo de la Revolución Cubana de 1959 el Puerto tuvo una seria crisis entre la patronal y los obreros al verse imposibilitada la primera de pagar los sueldos atrasados de sus trabajadores debido a la situación de virtual quiebra en que se encontraba el central. Este conflicto llevaría a los trabajadores del ingenio a solicitar la intervención de la industria. Sin embargo, todos esos problemas perderían toda importancia en 1960 cuando el Gobierno de la Isla nacionalizó todos los centrales azucareros, entre ellos el Puerto, al que renombraría como Puerto Libre.

En el año 1966 durante la sexta “zafra del pueblo” estuvo entre los mejores centrales de la provincia de Matanzas con un recobrado de 104,84 y una productividad del 101,44 % en la que fue reconocidoa históricamente como su mejor zafra.

Se mantuvo moliendo hasta la zafra de 1970 en que se decidió desactivarlo para convertirlo en la “Empresa Nacional de Reparaciones de Centrífugas”, un taller para la construcción de maquinarias no eléctricas, la reparación y mantenimiento de maquinarias y equipos tecnológicos para la industria azucarera y la fabricación de piezas para los distintos centrales del país.

Durante la reestructuración de la industria azucarera cubana llevada a cabo en los años 2000 volvió a variar su razón social y quedó como una unidad básica de la empresa TECMA (TASIA) radicada en La Lisa, La Habana. En el primer trimestre del año 2011 desaparece por completo la empresa, quedando solamente un taller anexo a la fabrica de Cerámicas radicada en Hershey y una nave de maquinado de motores y compresores perteneciente al MINAZ (T+C) la cual radica en la fábrica de tableros de Hershey.

Bibliografía consultada:

  • Central Puerto Libre. Enciclopedia Colaborativa Cubana EcuRed.
  • Jiménez Soler, Guillermo. Las empresas de Cuba 1958. Editorial de Ciencias Sociales. 5ta Edición. La Habana. 2014.
  • Periódico Combate. Octubre – diciembre de 1959.
  • Portafolio Azucarero. Industria Azucarera de Cuba 1912 – 1914. Secretaría de Agricultura, Comercio y Trabajo. La Moderna Poesía. La Habana. 1914.


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Central Araújo – Centrales de Cuba


El central Araújo en 1913
El central Araújo, ubicado en Manguito, Matanzas, era el número 88 del país por su capacidad de producción ascendente a 220 000 @ de caña diarias, 2 780 trabajadores en zafra, 326 caballerías de tierras propias y un rendimiento industrial por debajo de la media del país. Contaba, además, con su propio aeropuerto.
Existe contradicción sobre el año de su fundación que algunos sitúan en 1840 y otros en 1872 por el cubano Díaz de la Torriente. Desde comienzos de siglo y hasta 1916 perteneció a Feliciano Rich y Juana Vega Hernández: en los años 1910 había estado administrado por “Lluria Freire y Compañía”, una casa comercial de azúcar para su almacenaje, compra para terceros y administradora de centrales como el Covadonga, el Olimpo y el Esperanza, establecida en Cárdenas y propiedad y propiedad de Miguel Lluria, Antonio Freire y eduardo Algarreta. Finalmente había estado arrendado a la Compañía Azucarera Cubana.

En 1913 controlaba 104 caballerías de tierra, de las cuales 79 eran cultivadas por colonos, mientras que que el resto se destinaba a potreros y montes; otros colonos, cubanos y extranjeros cultivaban otras 60 caballerías, que sumaban en total 139 de caña molida en ese año en que se procesaron 6 865 764 @ de caña de las variedades cristalina y cinta. Se debe destacar que era el Araújo uno de los pocos centrales cubanos de la época que empleaban fertilizantes en el cultivo de la caña.
Poseía el central en ese año 1913 apenas cuatro km. de ferrocarril de vía ancha y 23 jaulas de caña y su maquinaria se componía de una descargadora por gravedad, seguida de un juego de tres trapiches, cinco defecadoras de 6 000 galones; un evaporador de triple efecto de 5 000 pies de superficie calórica; tres tachos de punto con 350  sacos de cabida y 9 600 pies de superficie calórica fabricados por Cail; ocho cristalizadores abiertos de 150 sacos cada uno; seis centrífugas de Pott Cassels Williamson y 14 de Hepworth y una batería de calderas de 1 500 caballos compuesta de seis pailas sistema Root en tres hornos sistema Clin.
Ese año produjo 57 712 sacos de azúcar de guarapo y 7 161 de azúcar de miel, para un total de 59 873 sacos de 325 libras. En la zafra siguiente los sacos producidos alcanzaron 49 260 sacos de 325 libras.
Armour y Compañía SA“, filial en Cuba de la compañía norteamericana bajo el control del grupo financiero de Chicago, había sido su propietaria junto con el Washington y, a finales de los años 1920, con el Por Fuerza, los cuales adquirió mediante adjudicaciones debido a quiebras y deudas de sus antiguos propietarios como acreedores de los préstamos refraccionarios a que por ese entonces se dedicaba la firma.
En los años 1930 perteneció a la familia Guedes y Salvador Guedes y José antonio Guedes Olano eran, respectivamente, su presidente y vicepresidente, hasta 1941 en que este ocupó la presidencia.
A partir de 1944 fue arrendado al grupo de Carlos Hernández – García Díaz, a quienes en 1949 les fuera vendido debido a deudas con el Banco Gelats que sirvió de intermediario en la transacción, para ser comprado definitivamente por Julio Lobo en 1953 quien invirtió más de un millón de pesos en su modernización.
Según la Comisión Técnica Azucarera de 1951 sus costos de producción eran de $18.40 por cada saco de azúcar de 325 libras, por encima de la media del país que era $17.87 y sus activos totales se valoraban en $2 404 393.
Su situación financiera era aceptable y, aunque el pasivo era elevado, en su mayor parte eran obligaciones a largo plazo con el propio Lobo. En 1956 sufrió pérdidas por $167 000, pero al año siguiente volvieron a tener utilidades por $151 000.
Tras el triunfo de la Revolución Cubana de 1959 el central fue nacionalizado por el nuevo Gobierno de Cuba que lo renombró como central Reynold García.
El central molió hasta el año 1994 en que las autoridades del MINAZ determinaron su paralización, posteriormente fue demolido.
Bibliografía consultada:
  • Jiménez Soler, Guillermo. Las empresas de Cuba 1958. Editorial de Ciencias Sociales. 5ta Edición. La Habana. 2014.
  • Portafolio Azucarero. Industria Azucarera de Cuba 1912 – 1914. Secretaría de Agricultura, Comercio y Trabajo. La Moderna Poesía. La Habana. 1914.


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Central Guipúzcoa – Centrales de Cuba


Central Guipúzcoa en 1914
El central Guipúzcoa, ubicado en Martí, Matanzas, era el número 62 del país por su capacidad de producción ascendente a 280 000 @ de caña diarias. Tenía un rendimiento industrial en la media nacional y era un gran propietario de tierras propias con 1 467 caballerías. Contaba, además, con su propio aeropuerto.
Existe contradicción sobre el año de su fundación que algunos estiman en 1883 (cuando según esas fuentes se llamaba Jirafa y era propiedad de Sebastián Ulacia, hacendado propietario de varios ingenios. Otros estiman que su fundación ocurrió dos décadas antes, en 1863. Con el tiempo pasó al control del “Banco del Comercio” que lo vendió en 1893 al español Manuel Arocena, que le dio el nombre de Guipúzcoa. En 1916 pasaría a ser propiedad de sus sobrinos.
Locomotora de vía estrecha en el central Guipúzcoa (1914)
En la década de 1910 estuvo administrado por “Urrutia, Egaña y Compañía”, un agente comisionista de azúcar de la casa “Almagro y Compañía” de La Habana, importadora de carbón, con muelles propios en Cárdenas, que administraba los centrales María Antonia, Por Fuerza y Dulce Nombre; propiedad de Ricardo Urrutia, Román Egaña y Eusebio Mayol, en sociedad con Pedro Huici y Eulalia Inés Izurrieta, quienes lo arrendaron al maestro mecánico Urdaeta en sociedad con el maestro azucarero Jurajuria. Los Gurruchaga eran entonces propietarios de 685 caballerías de tierra y del sub puerto del río La Palma en la bahía de Cárdenas. El central llegaría a estar valorado en $7 000 000. 
Según el “Portafolio Azucarero”, publicado en 1914, en ese entonces el Guipúzcoa, poseía 31 caballerías sembradas de caña por la administración, 129 por los colonos de la finca (entre propias y de los colonos) y otras destinadas a potreros o en descanso. El central sembraba la variedad de caña cristalina y, al contrario de la mayoría de los ingenios de la época, empleaba fertilizantes en su cultivo. Para su transporte se servía de una red de 22 km de ferrocarril de vía estrecha, 72 fragatas y una locomotora.
Tiro de caña al basculador del central Guipuzcoa (1914)
Durante la zafra de 1913 molió 8 014 774 @ de caña para un promedio de 50 000 @ diarias y produjo 68 275 sacos de azúcar de guarapo y 638 sacos de azúcar de miel, haciendo un total de 68 913 sacos de 325 libras. Al año siguiente molería el Guipúzcoa 7 147 459 @ (50 000 @ por día) y produjo 56 929 sacos de 325 libras.
La maquinaria del central se componía en esos años de un transbordador y una trituradora, seguidos de un juego de tres tres trapiches, siete defecadoras con 15 000  galones de cabida, un evaporador de triple efecto, dos tachos de punto con 250 sacos de cabida, diez cristalizadores abiertos de cien sacos de cabida cada uno, 14 centrífugas y una batería de calderas con 1 200 caballos compuesta de ocho multitubulares en cuatro hornos.
En 1958 era propiedad principal de Jesús Azqueta Aranguena, quien había comprado su participación a la viuda de Ramón Gurruchaga en 1940. Eran socios de la “Compañía Azucarera y Ganadera Guipúzcoa”, operadora del central la familia Gurruchaga. Azqueta era el presidente y administrador general, siendo los demás puestos de importancia ocupados por sus socios los Gurruchaga.
Según la Comisión Técnica Azucarera de 1951 sus costos eran de $14.91, por cada saco de 325 libras, muy por debajo de la media nacional de $17.87 y sus activos totales se valoraban en $ 3 959 409.
Tras el triunfo de la Revolución Cubana, el 15 de octubre de 1960,  fue nacionalizado por el nuevo Gobierno de la Isla que lo renombró como central Esteban Hernández.
En 1965 se le instala la guía eléctrica que permite mejorar el abastecimiento de caña al basculador, posibilitando el tiro de caña con carretas y camiones, ya que anteriormente solo lo recibía por ferrocarril. Ese mismo año se instalan los conductores de azúcar a granel, lo cual, hasta entonces, se hacía por sacos.
Sin embargo, sería con vistas a la llamada “Zafra de los Diez Millones” que el Esteban Hernández recibiría las mayores inversiones y mejoras tecnológicas: Se instaló un tacho al vapor y vacío, para aumentar la superficie de evaporación; se construyó un tanque de trampa para eliminar parte de las materias extrañas que entraban a la fábrica; se instalaron tres precalentadores de guarapo y dos bombas de inyección movidas por motores eléctricos en sustitución de las antiguas de vapor; se instaló un nuevo juego de cuchillas picadoras de caña accionadas por un motor eléctrico y un segundo juego nivelador de caña, además de dos bombas de inyección de vapor para auxiliar las dos eléctricas. Al año siguiente se instalarían dos hidrociclones para la extracción de materias extrañas en la casa de calderas y en sustitución del tanque trampa de la tierra. 
El central Esteban Hernández (antiguo Guipúzcoa) antes de ser paralizado
Entre los años 1972 –1983 se realizan otras  mejorasen el central que incluyeron: un nuevo clarificador; la instalación de molinos modernos con vírgenes inclinadas; dos equipos de lubricación centralizada para el tándem y el tren de engrane; un equipo de presión para sustituir los acumuladores de contra peso; también se electrificaron los conductores intermedios y los rastrillos de bagacillo y bagazo; se sustituyeron las centrífugas de masa por centrífugas continuas y las centrífugas mecánicas de primeras y segundas por tres centrífugas automáticas ASEA; se sustituyó el tacho de hierro fundido por uno de acero de 14 pies y los calentadores verticales y los rectificadores horizontales existentes por 4 calentadores horizontales HONOLULU; se montó un calentador para jugo clarificado y se instaló una bomba de vacío para tachos y otra para comunicar tachos; se sustituyó el tercer y cuarto vaso del cuádruple efecto y los filtros Oliver de 14 pies por dos nuevos de 16 pies de construcción nacional. Por último se instalaron válvulas de evaporación neumática e hidráulica en los tachos con vista a humanizar el trabajo. 
En ese mismo período se construyó la planta de miel y bagacillo para alimento animal, así como la planta de levadura torula que se inauguró en 1979, la cual era capaz de producir 40 t diarias de este alimento animal. En 1983 se construiría, además, la planta de miel proteica anexa a la fábrica Torula.
En 1983 el Esteban Hernández se convierte en CAI (Complejo Agro Industrial). A partir de ese momento se introducirían otras mejoras tecnológicas: Se construye e instalan los conductores 1 y 2 de bagazo del tipo función de banda; se amplía la casa de bagazo e instalac un conductor tridimensional de bagazo;  se sustituye la centrífuga de tercera por centrífugas continúas ANC 1000; se construyen cuatro tanques de almacenamiento de miel final de 5000 TN cada uno; se instala un vaso preevaporado; se construye un sistema intupible y se instala  un filtro rotatorio en el guarapo mezclado y un un filtro rotatorio en el guarapo clarificado, además de un tercer filtro de cachaza; se construye una nueva caldera que sustituye a dos de las antiguas y se construye e instala un cristalizador vertical. También se instalan una cuarta centrífuga ASEA, una nueva grúa del tamden y se elimina la desmenuzadora y construye el primer molino la en desmenuzadora.
Una mejora muy importante introducida en ese período en el central es la automatización en el control de la temperatura del guarapo, el pesaje de azúcar y otros procesos en el ingenio. Se siguen desarrollando la producción de derivados y se construyen las plantas de bagacillo y la de sacharina, ambas para la alimentación animal.
Paralelamente a los cambios producidos en el central, la parte agrícola, suministradora de la materia prima, se mecaniza el corte humanizando el trabajo.
Sin embargo en el año 2004, debido a los bajos rendimientos cañeros, se decide por parte de las autoridades cubanas paralizar definitivamente el central y enviar sus cañas al Mario Muñoz Monroy del municipio Los Arabos. Tras la desaparición del central también desaparecieron las industrias que a lo largo de muchos años se habían construido anexas a él.
Bibliografía consultada:

Central Esteban Hernández. Enciclopedia Colaborativa Cubana EcuRed.
* Jiménez Soler, Guillermo. Los propietarios de Cuba. Editorial de Ciencias Sociales. 5ta Edición. La Habana. 2014.
* Portafolio Azucarero. Industria Azucarera de Cuba 1912 – 1914. Secretaría de Agricultura, Comercio y Trabajo. La Moderna Poesía. La Habana. 1914.


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Central Progreso – Centrales de Cuba


El central Progreso de Cárdenas en 1914

El central Progreso, ubicado en Cárdenas, Matanzas, era el número 65 del país por su capacidad de producción ascendente a 270 000 @ de caña diarias. Tenía un rendimiento industrial por debajo de la media del país, empleaba 2 500 trabajadores en zafra y poseía 369 caballerías de tierras propias.

Se fundó en un año desconocido. A principios del siglo XX era propiedad de “Suárez y Ruiz” y, después, de Evaristo Ruiz, quien lo vendió en 1904 a “M. Fernández y Compañía”, quienes, a su vez, lo vendieron en 1909 a “Bango y García” que lo controló hasta 1913 en que fue adquirido por Laurentino García, quien fuera presidente honorario del Casino de la Colonia Española de Cárdenas, y lo perdiera en el crack bancario de 1920, junto el central Socorro, también de su propiedad.
Según el “Portafolio Azucarero” publicado en 1914 en esos años el central contaba con 501 caballerías de tierras, 350 de las cuales se encontraban sembradas de caña por la administración y 16 colonos, además de unas 80 dedicadas a potreros. La variedad de caña que sembraba el Progreso era la cristalina, empleando fertilizantes para su cultivo, algo que no era muy común en la época. Contaba el central con 7 kilómetros propios de ferrocarril de vía ancha, 22 carros de caña y tres locomotoras pero se servía con frecuencia de los ferrocarriles públicos para las necesidades de la industria.

Casa de vivienda  y patio de trenes del central Progreso en 1914

Su maquinaria se componía, por ese entonces, de una descargadora y una desmenuzadora seguidas de un juego de tres trapiches, seis defecadoras con 5 200 galones cada una de cabida. Un evaporador de cuádruple efecto y otro de triple efecto de 16 500 pies de superficie calórica, cuatro tachos de punto con 950 sacos de cabida, 17 cristalizadores al vacío con 600 sacos de cabida, 8 centrífugas de 35″ y 10 de 40″, un calentador de guarapo y una batería de calderas con 1 800 caballos compuesta de 10 multitubulares en cinco hornos y una caldera con otro horno.

Durante la zafra de 1913 molió 125 000 @ de caña por día y produjo 148 695 sacos de azúcar de 325 libras, unos 20 000 más que los que logró envasar al año siguiente: 128 614.
Tras el crack pasó a ser controlado por “Central Progreso SA”, administrado por Miguel A. Bretos, dos años después a la “Compañía Arrendataria El Progreso”, en 1925 a la “Compañía Azucarera del Norte SA”, en 1932 a la “Consolidated Sugar Company”, de la familia Arechabala, presidida por Manuel Arias. Los Arechabala – productores de licores y corredores de azúcar en el mercado mundial – mantuvieron la propiedad del central hasta su nacionalización por el Estado cubano, aunque operado bajo la razón “Compañía Azucarera Progreso SA”.
En los años 1924 y 1931 no hizo zafra.
El central poseía una refinería desde el año 1903 que era la cuarta mayor del país con capacidad de 9000 qq diarios y el 27 de abril de 1956 inauguró una fábrica de levadura. También contaba con una destilería fundada en el año 1944 con una capacidad de 7741 gl diarios.
Tras el triunfo de la Revolución Cubana de 1959 el central fue nacionalizado por el nuevo gobierno de la Isla que lo renombró como central José Smith Comas.

El antiguo central Progreso convertido en museo: exhibición de locomotoras antiguas
En medio de la reestructuración de la industria azucarera cubana en 2002 el central paralizó su maquinaria definitivamente como otros tantos de la provincia. Sin embargo, su cercanía a Cárdenas y Varadero le favoreció para no ser demolido. 
Se sumió entonces en un largo proceso para convertirse en el museo de la agroindustria azucarera en el occidente de Cuba. Con este motivo se recopilaron piezas por los distintos ingenios de la provincia que fueron demolidos en esos años. El José Smith Comas llegó a contar para su exhibición al público con clarificadores, calentadores, tachos, maquinas a vapor, un taller de maquinado, además de 28 locomotoras de vapor.
Bibliografía consultada.
– Jiménez Soler, Guillermo. Los propietarios de Cuba. Editorial de Ciencias Sociales. 5ta Edición. La Habana. 2014.
– La industria azucarera cubana cuenta su historia en Matanzas. Radio 26.
– Portafolio Azucarero. Industria Azucarera de Cuba 1912 – 1914. Secretaría de Agricultura, Comercio y Trabajo. La Moderna Poesía. La Habana. 1914.


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Central Australia – Centrales de Cuba


Central Australia
El central Australia, ubicado en Jagüey Grande, Matanzas, era el número 87 del país por su capacidad de producción ascendente a 230 000 @ de caña diarias, un rendimiento industrial entre los más bajos del país, 250 caballerías de tierras propias y 2 500 trabajadores empleados en zafra. Tenía anexos, además, una destilería (fundada en 1944 e inactiva) y una fábrica de levadura.
El Australia era junto a los centrales Purio y Limones, uno de los tres únicos centrales del país que no eran de propiedad privada, pues pertenecía, en su caso particular, al BANDES.
Se trataba de una de las fábricas de azúcar más antiguas del país pues su construcción databa de 1862, con capital de los hermanos José María y Máximo Mora, quienes conspiraban contra el poder español. En febrero de 1869 a pocos meses de haber estallado la Guerra del 68 y con el apoyo financiero de los hermanos Mora, el administrador del central Gabriel García Menocal (padre del futuro presidente de la República Mario García Menocal), se levantaría en armas conta España en lo que se conocería como el “alzamiento de Jagüey Grande” que les depararía a los Mora la condena a muerte y la confiscación de todos sus bienes por el gobierno colonial, incluido, por supuesto, el central Australia.

El Mayor General del Ejército Libertador
cubano y presidente de la República, Mario García Menocal,
nació en el central Australia el 17 de diciembre de 1866.
En los primeros años del siglo perteneció a la familia Álvarez Valdés, de origen español, dedicados al negocio de importación de tejidos y la banca desde 1862. Fue heredado por los hermanos Alberto y Eugenio Álvarez, quienes lo modernizaron y ampliaron convirtiéndolo desde 1915 en un central cuya inversión estuvo a cargo de la francesa “Casa Cail”. Poco después el 24 de octubre del siguiente año, Alberto, uno de los hermanos perdería la vida al chocar su automóvil con el ferrocarril cerca del central. El otro hermano, Eugenio, recibiría en el central como huésped ilustre al magnate estadounidense del automóvil, Henry Ford.
Durante el crack bancario de 1921 Eugenio Álvarez perdería el central Australia pues su acreedor el Banco Nacional de Cuba se había visto, en su quiebra, obligado a vender sus créditos vencidos.
En los años 30 estuvo arrendado a Eudaldo del Valle Medina y, a partir 1941 a Antonio Zubillaga Gorostiaga en sociedad con Antonio Ordóñez Casto, habiendo comprado el primero el 40 % de las acciones en 1947 cuando era administrador del central Andorra. 
El BANDES lo compró el 30 de octubre de 1957 por $ 2 300 000 junto con su destilería (“Alcoholera Tropical”) y la fábrica de levadura (“Molasses By – Products Company SA) a “Central Jagüey Grande SA”, propiedad de Antonio Zubillaga Gorostiaga, en sociedad con la viuda del Dr. Cartaña Sánchez y el expresidente de la República Carlos Prío Socarrás. 
El 12 de enero de 1958 el BANDES se lo arrendó a Luis del Valle Raez – antiguo amigo del presidente del BANDES, Joaquín Martínez Sáenz – por $150 000 pesos de renta al año y una opción de compra por $ 2 600 000 pesos. 
Como el negocio fue particularmente escandaloso, el presidente del BANDES promocionó, entonces, un proyecto para el desarrollo de un complejo industrial en el central que incluía la desecación de la cercana Ciénaga de Zapata, un viejo proyecto republicano que databa del gobierno de José Miguel Gómez. Con ese propósito el BANDES adquiría a finales de 1958 las tierras de los propietarios privados de la región, de los cuales, el principal era el prestigioso intelectual Fernando Ortiz.
Durante la invasión por bahía de Cochinos en abril de 1961 el central Australia fue sede de la Comandancia de las fuerzas del gobierno cubano que se enfrentaron a la Brigada 2506.
Tras su desactivación como fábrica de azúcar en 2002 el central Australia fue parcialmente demolido y sólo una parte del mismo ha seguido funcionando como museo.
Bibliografía consultada:
– Enciclopedia Colaborativa Cubana EcuRed. Central Australia.
– Jiménez Soler, Guillermo. Los propietarios de Cuba. Editorial de Ciencias Sociales. 5ta Edición. La Habana. 2014.


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Central Carolina – Centrales de Cuba


El central Carolina en Coliseo, Matanzas, era el número 94 del país por su capacidad de producción ascendente a 225 000 @ de caña diarias, un rendimiento industrial entre los mejores 50 ingenios de Cuba, 2 000 trabajadores empleados en zafra y 407 caballerías de tierras propias.
Fue fundado en el año 1907. El cubano Manuel Flores Pedroso fue su propietario hasta el crack de 1921 en que pasó al control de la “Compañía Azucarera Guamacaro” (seguiría operando bajo esa razón hasta su nacionalización por el gobierno de Cuba), administrado por Juan Padrón. Aparentemente después, Flores lo arrendaría hasta el año 1946. De 1939 a 1943 había pertenecido al ingeniero Carlos García Beltrán, propietario del central Mabay, y en 1947 a José Gasch Prieto y Manuel Rodríguez Dans que se convirtieron respectivamente en su presidente y vicepresidente hasta 1950 en que fue comprado por los hermanos Miranda Blanco. Mario, Guillermo y Gustavo Miranda Blanco eran, respectivamente, presidente, vicepresidente y tesorero. 

Según la Comisión Técnica Azucarera de 1951 se trataba de un central rentable: sus costos de producción eran de $15.75 por cada saco de azúcar de 325 libras (por debajo de la media nacional que era de $17.87) y sus activos estaban valorados en $1 688 131 pesos.
Tras el triunfo de la Revolución Cubana de 1959 el central Carolina fue nacionalizado por el gobierno de la Isla que lo renombró como Central Granma.
Durante la reestructuración de la industria azucarera cubana llevada a cabo en los años 2000 el central Granma fue paralizado y posteriormente demolido.

Bibliografía consultada:

– Jiménez Soler, Guillermo. Los propietarios de Cuba. Editorial de Ciencias Sociales. 5ta Edición. La Habana. 2014.