Historia de Cuba

… nada hay más justo (…) que dejar en punto de verdad las cosas de la Historia. José Martí


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Entrevista con Max Borges Jr el arquitecto del Gran Stadium del Cerro


Construcción del Gran Stadium del Cerro (hoy Estadio Latinoamericano)
Hace ya algunos años, desde que estudiaba en la Universidad de Harvard, en Boston, siempre pensé que la ciudad de La Habana necesitaba un stadium con una capacidad mínima de 30 000 personas y por lo tanto guardé todo lo que encontraba relacionado con este tipo de obra, visitando a mi regreso los stadiums del Noroeste de los Estados Unidos.
En un viaje por México y los Estados Unidos en en año 1944, visité estadios en Ciudad México, Los Ángeles, San Francisco, Chicago, el de la Universidad de Michigan la Arna Arbor, el de Georgia en Atlanta y varios otros.
En octubre de 1944 los señores Roberto Maduro y Miguel Suárez Jr., me pidieron informes sobre un stadium para 20 000 personas y entonces fue cuando, verdaderamente, se comenzó a trabajar.
¿Dónde se construirá? – Nos preguntábamos. Pensamos primero en el antiguo terreno de Almendares Park; después en los terrenos entre el puente de 23 y el de Pote, anexos al primero; después en la furnia o excavación que se encontraba en 23 y 22; más tarde en los terrenos entre Zapata y Calzada de Rancho Boyeros; después otra vez en los terrenos de Almendares Park. También pensamos en los terrenos donde habrá de quedar enclavado el stadium, pero en esa oportunidad nos informaron que estos pertenecían a ocho hermanos, de los cuales cuatro estaban fuera de Cuba y siendo imposible dar con ellos, se desistió de pensar en contar con ese terreno.
Mientras tanto se iban adelantando los planos que servirían en cualquiera de los mencionados terrenos ya que todos son planos.
Entonces se escogió, ya casi definitivamente, los terrenos del reparto Pontón, cerca de la antigua Arena Cristas y tuvieron que modificarse los planos por ser este terreno más pequeño que los demás mencionados. Afortunadamente no fue en este terreno el definitivo, pues no hubiese quedado espacio para una futura ampliación y nunca hubiera tenido mayor capacidad que para 22 000 personas y además sin espacios para parqueo.
Al no poder ponernos de acuerdo con los dueños de los terrenos del Pontón, volvimos a investigar la forma de dar con los mencionados ocho hermanos y se comprobó que la mayor parte de todo el terreno que allí se encontraba pertenecía al Convento de Santovenia. Nos fue fácil ponernos de acuerdo con las “monjitas” y entonces a modificar de nuevos los planos pues aquel terreno es verdaderamente una loma…
En Obras Públicas nos encontramos que tenían designado todo aquel terreno para construir la Ciudad Deportiva y por lo tanto, allí no se podía construir nada.
Sin embargo, gracias a la gestión del señor Ministro de Obras Públicas, Ing. José San Martín, quien desde el primer momento pensó que esta obra serviría de instrumento para sus proyectos y constituiría la primera piedra para la Ciudad Deportiva, nos facilitó lleno de entusiasmo su concurso, lo que nos ha permitido poder llevar a cabo esta gran obra.
Tomado de América Deportiva – 1946
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¡Mc Curdy vino de Key West a La Habana, pero por barco! (Entrevista con Domingo Rosillo)


Domingo Rosillo del Toro
– ¿Leyó lo que dice la revista “Flying” de este mes. comandante? —preguntamos a la gloriosa reliquia de la aviación cubana.
Sí.  – responde pausadamente Domingo Rosillo* -; ya tuve noticias del asunto.
– Aun con huellas en el rostro de la reciente operación a que se sometiera, realizada por el eminente cirujano —también aviador— doctor Ramírez Corría, el veterano piloto se agita en el fondo del butacón donde reposaba Hasta nuestra llegada.
 
– ¿Y que piensa usted de la historia publicada en “Flying”?
 
Que no tiene mayor importancia. Es lo de siempre: el no querer dejar nada para nadie. Algo semejante al caso latente de nuestro ilustre Finlay…
– Y agrega, alzando el tono de voz:
Todo el pueblo de Cuba sabe que fui el primero en volar desde Key West a la Habana, pero además ahí están, como usted los puede ver… (Y nos muestra sendos v apergaminados documentos oficiales) . . . las evidencias irrefutables, suscritas por las autoridades de aquella época, en que se afirma mi condición de ser el primero…

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