Historia de Cuba

… nada hay más justo (…) que dejar en punto de verdad las cosas de la Historia. José Martí

Amador Guerra, el caudillo olvidado de la fuerzas de Guá

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Uno de los jefes cubanos de la Guerra del 95 que menos se recuerda es el coronel Amador Guerra. Quizás porque la muerte lo sorprendió muy temprano, a escasos meses de haberse iniciado la última contienda por la independencia de Cuba combatiendo a los españoles en Cayo Redondo.

Natural de Yara, fue de los inconformes de la paz del Zanjón que se nuclearon alrededor del gran caudillo de los manzanilleros y hombre de La Demajagua, Bartolomé Masó. Allí, en Manzanillo, tierra de héroes, dio pruebas de valor a toda prueba, desde antes de comenzar la nueva guerra.

Cuentan que el periodista español Ángel Martín desde las páginas de un libelo local se la pasaba defendiendo constantemente la causa de los integristas y denigrando con las palabras más groseras a los partidarios de la independencia. Llegó al colmo de ofender el honor de las madres y esposas de los cubanos, lo que, por supuesto, no podía ser pasado por alto.

Cuando se pidieron voluntarios para silenciar para siempre al periodista español el primero en ponerse de pie fue Amador Guerra.

Decidió actuar a plena luz del día y con testigos, para que ninguno de sus compañeros pudiera ser acusado del hecho. Conocedor de que cada tarde el periodista se sentaba en el portal de su casa a leer los insultos que había escrito en su periódico, se puso Amador Guerra de acuerdo con unos organistas amigos para que tocarán su música justo en la esquina de la casa de éste. Tan repetida e insistentemente tocaron los músicos que al poco rato se reunió un buen grupo de curiosos.

Fue entonces cuando apareció Amador Guerra de entre ellos y se dirigió al portal de la casa de Ángel Martín. Éste lo vio y se puso de pie mientras le gritaba:”!qué hace usted aquí!”. A lo que el cubano, sin inmutarse le respondió:

 ¿Yo?… vengo a matarlo.

Y le clavó un puñal en el pecho ante la mirada asombrada de la gente.

El 24 de febrero de 1895, el mayor general Bartolomé Masó que le tenía la mayor confianza le dio la misión de lanzar el grito de independencia en Calicito. Ese día, al frente de los hombres que se le unieron atacó el fuerte de Cayo Espino, por lo que fue ascendido a capitán.

Ya en la guerra organizó el regimiento de infantería de Guá que fue uno de los mejores de Oriente. Los españoles le temían como a nadie y se explica porque Amador Guerra entraba con fuerza en el combate con una arremetida terrible y delirante. Al grito de “Fuera muchachos” se lanzaba a la carga machete en mano y nada ni nadie podía detenerlo.

Hay que decir que para Amador Guerra el machete era un arma de guerra. Por eso nunca permitió que sus soldados le quitaran el filo pelando caña, para eso estaban los dientes.

Para demostrar la consideración que les merecía a sus jefes basta decir que ya en julio de 1895 ostentaba el grado de coronel. Y si no llegó a general fue porque la muerte le alcanzó en Cayo Redondo en ese último mes durante una de sus cargas “delirantes y terribles”.

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Autor: Ruslán Olivares

Máster en Estudios Históricos Regionales y Locales por el Instituto de Historia de Cuba.

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