Historia de Cuba

… nada hay más justo (…) que dejar en punto de verdad las cosas de la Historia. José Martí


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Honorato del Castillo: Maestro, médico y general


Nació Honorato del Castillo en Sancti Spíritus, en una antigua y querida familia de la villa. A los siete años ingresó en el colegio de primeras letras de Miguel Cabrera y Toledo, y luego amplió sus estudios con el profesor José Benito Ortigueira, ambos en su ciudad natal.

En 1857 abandonó Sancti Spíritus con rumbo a La Habana para ingresar en el famoso Colegio de El Salvador, dirigido por José de la Luz y Caballero, donde se graduó de profesor superior.

De regreso a Sancti Spíritus obtuvo un empleo como director de la escuela municipal, pero pronto regresó a la capital, llamado por su antiguo profesor Luz y Caballero para que impartiera clases en El Salvador.

Honorato del Castillo aprovecharía su estancia en La Habana para estudiar la carrera de Medicina, de la que se graduó en 1868. Al enterarse del estallido de la Guerra Grande se trasladó a la provincia de Camagüey, donde participó en el alzamiento de Las Clavellinas el 4 de noviembre de 1868. Sigue leyendo


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Amador Guerra, el caudillo olvidado de la fuerzas de Guá


Uno de los jefes cubanos de la Guerra del 95 que menos se recuerda es el coronel Amador Guerra. Quizás porque la muerte lo sorprendió muy temprano, a escasos meses de haberse iniciado la última contienda por la independencia de Cuba combatiendo a los españoles en Cayo Redondo.

Natural de Yara, fue de los inconformes de la paz del Zanjón que se nuclearon alrededor del gran caudillo de los manzanilleros y hombre de La Demajagua, Bartolomé Masó. Allí, en Manzanillo, tierra de héroes, dio pruebas de valor a toda prueba, desde antes de comenzar la nueva guerra.

Cuentan que el periodista español Ángel Martín desde las páginas de un libelo local se la pasaba defendiendo constantemente la causa de los integristas y denigrando con las palabras más groseras a los partidarios de la independencia. Llegó al colmo de ofender el honor de las madres y esposas de los cubanos, lo que, por supuesto, no podía ser pasado por alto. Sigue leyendo

Joaquín Albarrán, un genio cubano de la Medicina

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La gran mayoría de los médicos conoce y admira la figura de Joaquín Albarrán, quien, con su preclara genialidad, aportó brillantes descubrimientos a la especialidad de la urología.

Nació Joaquín Albarrán Domínguez en la ciudad de Sagua la Grande el 9 de mayo de 1860. Muerta su madre prematuramente y ciego su padre por cataratas, unido a las circunstancias políticas de Cuba, propiciaron que su familia decidiera enviarlo a España en compañía de su hermano Pedro.

Esta decisión fue alentada por el padrino de Albarrán, el doctor Joaquín Fábregas, médico catalán residente en Cuba que deseaba regresar a su tierra y acompañó a los hermanos adolescentes para que se asentaran en Barcelona.

Tras cursar el bachillerato en la Ciudad Condal, Joanquín Albarrán comenzó sus estudios en el viejo Hospital de Santa Cruz de Barcelona y conservó su vecindad en esa ciudad durante los primeros años de sus estudios en París.

El cubano se tituló en 1878 e instaló su consulta en Paseo de Gracia 23 donde ejerció durante diez años. Albarrán deseaba regresar a su patria, pero, ante la brillantez de sus estudios  y la insistencia de su padrino el doctor Fábregas decidió profundizar sus estudios en Alemania. Sigue leyendo

Álvaro Reynoso, el químico cubano que más le supo a la caña

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El químico cubano que más le ha sabido a la caña en la larguísima historia de la industria azucarera en la Isla ha sido Álvaro Reynoso Valdés, quien nació en Alquízar, La Habana un 4 de noviembre de 1829.

Poco se sabe de sus primeros años, salvo que sus padres, ricos hacendados cafetaleros se preocuparon porque recibiera la mejor educación posible. Con 18 años de edad y el título de bachiller se marchó a estudiar Ciencias Químicas en la Universidad de París, Francia, donde se doctoró en 1856.

De regreso a Cuba dos años después con numerosos reconocimientos comenzó a trabajar como profesor de Química en la Escuela Preparatoria de La Habana.

Fue entonces que Álvaro Reynoso se consagró al estudio de la caña de azúcar. En 1862 publicó en La Habana su famosa obra “Ensayo sobre el cultivo de la caña de azúcar” que le ganó renombre mundial y de inmediato fue traducida a varios idiomas y adoptada como una obra de orientación por los que se dedicaban al negocio azucarero. Sigue leyendo


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Tello Lamar, el desconocido patriota que fue vendido por su hermano


Eleuterio “Tello” Lamar nació en Matanzas el 28 de octubre de 1833. Su padre, del mismo nombre era un distinguido vecino que había sido capitán de las Milicias Disciplinadas de esa ciudad; y que, por su desahogada posición económica pudo pagar sus estudios en el colegio La Empresa, primero y luego en Boston, Estados Unidos.

Durante su estancia en tierras norteamericanas, el joven Tello Lamar hizo relaciones con los abolicionistas y al regresar a Cuba era ya un ferviente partidario de la independencia y el fin de la esclavitud.

Al producirse el alzamiento de Carlos Manuel de Céspedes el 10 de octubre de 1868 se puso a las órdenes de los patriotas que conspiraban en el Occidente y en el potrero Jerusalem, en las cercanías del poblado de Cidra ocultó un gran alijo de armas y municiones. Sigue leyendo


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Cambula, la campesina mestiza que amó Carlos Manuel de Céspedes


Candelaria Acosta Fontaigne, “Cambula”, nació el 2 de febrero de 1851 en Veguita, jurisdicción de Manzanillo, cerca del ingenio La Demajagua. Era hija del jefe de campo (mayoral) del ingenio y su infancia y adolescencia transcurrieron en la hacienda propiedad de Carlos Manuel de Céspedes, iniciador de las luchas por la independencia de Cuba.

Tenía Cambula 17 años, cuando su padre, durante una de las reuniones preparatorias para el alzamiento independentista ofreció sus servicios a Céspedes para confeccionar la bandera de la insurrección.

Tras fracasar en sus esfuerzos de obtener la tela necesaria para confeccionar el pabellón, la joven decidió armarla con un vestido azul, un retazo blanco y un mosquitero rojo de su padre. Sigue leyendo


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Enrique Peña Sánchez, el danzonero que fue corneta de Maceo


El famoso compositor de danzones Enrique Peña Sánchez nació en Puerto Padre, jurisdicción de Las Tunas en 1880. Sus padres fueron el español Vicente Peña y su madre la negra liberta Felicita Sánchez.

La primera enseñanza la alternó con los estudios de música. Sin embargo, la necesidad de buscarse la vida le obligó a aprender el oficio de carpintero, el que ejerció jutno al padre de su esposa Ana María Mena Ramón.

Al estallar la Guerra de Independencia de Cuba, Enrique Peña Sánchez, con apenas 15 años se incorporó a las fuerzas invasoras del Lugarteniente General Antonio Maceo. Por su condición de músico fue designado como “corneta de órdenes”. Terminada la contienda había ganado las estrellas de capitán del Ejército Libertador cubano. Sigue leyendo


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Trinidad Lagomasino: La Solitaria


Trinidad Lagomasino y Álvares conocida como “La Solitaria“, fue una de las más mujeres más audaces entre las que colaboraron con el Ejército Libertador cubano durante la Guerra del 95.

Nació en Sancti Spíritus el 20 de noviembre de 1862, hija de un militar español y una distinguida dama criolla de esa villa. Sus servicios a la independencia comenzaron desde el mismo momento en que su hermano Luis se pronunciara por la independencia. Trinidad prestó todo tipo de auxilio a las fuerzas independentistas que llegaban a la finca “Quemadito”, propiedad de su esposo Rafael Madrigal y Cruz. Del patriotismo de la pareja fueron testigos renombrados jefes mambises como Juan Bruno Zayas y Rosendo García, que recibieron su constante ayuda hasta que las tropas españolas quemaron todas las propiedades de Trinidad y Rafael y les obligaron a radicarse en la villa de Sancti Spíritus. Sigue leyendo


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Conrado Massaguer: un caricaturista cubano de todos los tiempos


Massaguer por Massaguer

Conrado Walter Massaguer, conocido como Conrado Massaguer o simplemente Massaguer (como firmaba sus obras) es, sin dudas, uno de los mejores dibujantes y caricaturistas cubanos de todos los tiempos.

Nacido en Cárdenas el 3 de marzo de 1889 vivió sus primeros años entre La Habana y Yucatán, México, donde residió su familia hasta 1908. Fue en tierra azteca donde dio a conocer sus primeras obras, publicadas en las revistas La Campana y La Arcadia y en el periódico El Diario Yucateco. Ya en Cuba comenzó a trabajar como ilustrador de béisbol en el periódico El Mundo, a la vez que colaboraba con El Fígaro, Cuba y América, El Tiempo y El Hogar y las Letras. Dos años, en 1910, después fundaría Mercurio, la que sería su primera agencia de publicidad y en 1911 el Ateneo de La Habana presentaría su obra en una célebre exposición en la que aparecerían caricaturizados algunos de los políticos más encumbrados de la época y no pocos personajes de la cultura y las letras del país. Sigue leyendo

Brigadier Armando de la Riva – Semblanzas

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Armando de Jesús de la Riva Hernández alcanzó el grado de General de Brigada del Ejército Libertador cubano durante la Guerra de Independencia contra España. Fue uno de los generales cubanos más jóvenes de la Guerra del 95.

Durante la Guerra del 95 se desempeñó como ayudante del Lugarteniente General Calixto García, con quien participó en la toma de Las Tunas. Tras esta batalla fungió como gobernador de esta plaza. Luego participaría en el sitio de Santiago de Cuba y Terminaría la guerra con grado de General de Brigada.

Elegido representante a la Asamblea de Santa Cruz del Sur, defendió en ella la destitución de Máximo Gómez como General en Jefe del Ejército Libertador que traería, finalmente, como consecuencia la disolución de la propia Asamblea.

Durante la primera ocupación norteamericana fue designado oficial de la sala del Tribunal Supremo y, ya en la República, designado jefe de la Brigada de Infantería del Ejército Permanente el 6 de diciembre de 1909. Poco después el presidente José Miguel Gómez lo designaría como Jefe de la Policía Nacional.

El 8 de julio de 1913 sostuvo un intercambio de disparos en pleno paseo del Prado con el coronel Ernesto Asbert en el que resultó mortalmente herido. Armando de la Riva paseaba acompañado de sus niños cuando fue increpado por Asbert, que entonces era Gobernador de La Habana, y dos de sus acompañantes. Tratando de defenderse y proteger a sus hijos el jefe de la Policía ripostó la agresión a punta de pistola, pero no pudo evitar ser alcanzado por los disparos y falleció un día después el 9 de julio. Asbert fue condenado a 12 años de prisión y el presidente Mario García Menocal se negó a amnistiarlo a pesar de las presiones políticas. Sin embargo el Congreso de la República sí lo haría, dejando impune uno de los crímenes que más conmocionó a La Habana de comienzos del siglo XX.