Historia de Cuba

… nada hay más justo (…) que dejar en punto de verdad las cosas de la Historia. José Martí


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Central Unión – Centrales de Cuba


Central Unión en 1913
El central Unión, situado en San Luis, Oriente, era un central pequeño (el 131 del país por su capacidad de molienda de 170 000 @ diarias de caña). Tenía un rendimiento industrial mediano, empleaba a 1 700 trabajadores en zafra y poseía, apenas, cinco caballerías de tierras propias.
Existen contradicciones sobre el año de su fundación, que algunos ubican en 1886 por el ciudadano francés Santiago Rosseau y otros en 1860 por Manuel y Santiago Castillo.
Entre 1889 y 1945 perteneció a la familia Rosseau de Santiago de Cuba en sociedad con otros propietarios. En 1911 José Rosseau Verdereau adquirió la parte de sus socios y se convirtió en propietario único. Sin embargo, algunos dan como su dueño a Heliodoro Gil y otros dicen que perteneció, junto al central Limones, a José Lezama, uno de los principales hacendados de principios del siglo XX hasta su quiebra durante el crack bancario de 1921.

Central Unión en 1914
Era uno de los pocos ingenios cubanos que en 1913 sembraba la variedad de caña ceniza y, como era común en la época, no empleaba ni fertilizantes ni regadío para su cultivo. Para su transporte se se servía de una red de tres km. de ferrocarril de vía ancha, 20 fragatas y una locomotora.
Su maquinaria constaba entonces de una descargadora, seguida por un juego de dos trapiches fabricados por Cail, 17 defecadoras de 1 000 galones, un evaporador de triple efecto con 10 000 pies de superficie calórica, tres tachos de punto con 360 sacos de cabida, once cristalizadores abiertos, doce centrífugas sistema Hepworth y una batería de calderas con 1 250 caballos de fuerza, compuesta de 10 multitubulares en cuatro hornos sistema Fisher.
Estuvo inactivo por 11 años hasta 1945 en que fue comprado por Julio Lobo en sociedad con Germán López, su director general y administrador quien en 1953 adquirió la totalidad de la propiedad. Tras su compra y reapertura fue reconstruido, amplaido y mejorado con nuevos equipos e instalaciones con lo que mejoró su rendimiento agrícola e industrial.
En 1958 era propiedad de Germán López Sánchez. Operaba bajo la razón social de Central Unión SA y estaba presidido por Obdulia Cabrera López; Carmen López Orúe, hija del propietario era la vicepresidenta.
Tras el triunfo de la Revolución Cubana de 1959 fue nacionalizado por el nuevo Gobierno de la Isla que lo renombró como central Rafael Reyes.
Se mantuvo moliendo hasta los años 2000 en que durante la reestructuración de la industria azucarera cubana, conocida como Tarea Álvaro Reynoso, el antiguo Ministerio del Azúcar decidió paralizar sus maquinarias. Poco después fue demolido. En una de sus naves se instaló una fábrica de fideos.


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Central Tinguaro – Centrales de Cuba


Central Tinguaro en 1913
El central Tinguaro, situado en Perico, Matanzas, era el No. 31 de Cuba por su capacidad de producción que ascendía a 450 000 @ de caña diarias. Su rendimiento industrial se encontraba en la media del país; daba empleo a 2 400 trabajadores en zafra y poseía 558 caballerías de tierra.
Era uno de los 14 ingenios cubanos propiedad de Julio Lobo Olavarría. Estaba presidido por José García Linares, Lobo era el vice, Eladio Ramírez el secretario y Hermenegildo Torres Trujillo el tesorero.
Había sido fundado en 1840 por Francisco Diago, uno de los cinco hermanos varones de la familia Diago que establecieron ingenios en la zona de Colón. El central fue heredado por la hija del fundador, Maria Luisa Diago, quien en 1877 lo vendió al alemán Carlos Rossum, quien había trabajado como maquinista y luego como administrador del central. Al terminar la Guerra del 95, Rossum lo vendió a un intermediario, que a su vez lo traspasó a la “Cuban American Sugar Company”.

Batey del central Tinguaro en 1913
El norteamericano Robert Bradley Hawley, corredor de bolsa y propietario de un central azucarero en Luisiana, lo compró en 1899, junto al demolido Nueva Luisa, con los que fundaría en 1906, tras agregarle otros ingenios, The Cuban American Sugar Mills Company.
En 1913 el central sembraba la variedad de caña cristalina, empleando fertilizantes para su cultivo, lo que no era, para nada, usual en su época. Para su transporte se servía de una red de 43 km de ferrocarril de vía ancha, 122 fragatas y tres locomotoras.
Su maquinaria se componía por ese entonces de un trasbordador y una desmenuzadora, seguidos de un juego de cuatro trapiches. Contaba con defecación continua Deming, un evaporador de cuádruple efecto de 20 000 pies de superficie calórica, cinco tachos de punto, 18 cristalizadores cerrados, 20 centrífugas Watson y una batería de calderas con 3 600 caballos, compuesta de ocho multitubulares y tres Climax en 11 hornos.
Tras sufrir un incendio en 1943, el Gobierno instó a la compañía a repararlo y reconstruirlo para su puesta en marcha. Al negarse la empresa propietaria fue intervenido y puesto en marcha por las autoridades cubanas. El propio presidente de la República, Fulgencio Batista, acompañado de sus ministros, visitaría el central para inaugurar la siguiente zafra bajo control estatal.
Poco después el Gobierno de Cuba obligó a sus propietarios a venderlo, ocasión en que fue adquirido por Julio Lobo y sus asociados, quienes reembolsaron al Estado cubano un cuarto de millón de pesos por las reparaciones que habían realizado en el ingenio.
Desde el momento en que adquirió el central Tinguaro, Julio Lobo sintió especial predilección por él. Comenzó por modernizarlo por completo y lo convirtió en su sitió de descanso preferido, donde organizaba lujosas recepciones para los empresarios, políticos y artistas de Hollywood que a menudo lo visitaban.
Tras el triunfo de la Revolución Cubana de 1959 el central Tinguaro fue expropiado por el nuevo Gobierno de la Isla que lo renombró como central Sergio González. El ingenio no sobrevivió la reestructuración de la industria azucarera cubana de la década del 2000, conocida como Tarea Álvaro Reynoso, y, tras paralizar su maquinaria fue demolido.
Bibliografía consultada
  • Central Tinguaro en Isla Local
  • Jiménez Soler, Guillermo. Las empresas de Cuba 1958. Editorial de Ciencias Sociales. 5ta Edición. La Habana. 2014.
  • Portafolio Azucarero. Industria Azucarera de Cuba 1912 – 1914. Secretaría de Agricultura, Comercio y Trabajo. La Moderna Poesía. La Habana. 1914.


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Central San Cristóbal – Centrales de Cuba


El central San Cristóbal, situado en San Cristóbal, Pinar del Río, era, en 1958, el central No. 58 del país por su capacidad de producción ascendente a 300 000 @ de caña diarias. Tenía un rendimiento industrial bajo, cuatro caballerías de tierras propias y empleaba a 2 500 trabajadores en zafra. Contaba, además, con la segunda refinería más grande de Cuba.
Se encontraba en tierras del antiguo hato de Puercos Gordos que databa del siglo XVII y había formado parte hasta 1886 del Vinculo de Fernandina, extenso latifundio de más de 5 000 caballerías reunido por Gonzalo Herrera Beltrán de Santa Cruz, primer Conde de Fernandina.
Se fundó en 1920 por el coronel del Ejército Libertador cubano Rafael Peña. Al quebrar este a consecuencia del crack  bancario de 1921 pasó, junto con otros nueves centrales, al control de “The National City Bank” operado por la subsidiaria “General Sugar Company”. En 1944 lo venderían junto con el Santa Rosa, el San Isidro y el Santa Rita.

El 23 de julio de 1944 fue adquirido por Julio Lobo en sociedad con con Simeón Ferro Martínez e Ignacio Carvajal por 1.8 millones de pesos. Ferro era el presidente y Lobo el vice.
No tenía cañas de la administración y se abastecía totalmente de colonos que tenían sembradas 300 caballerías, de las que, un 70 % eran de la variedad Media Luna 3/18 y POJ – 2878. El 45 % de las cañas se tiraba en carretas al chucho y de allí al central en ferrocarril privado, el resto se transportaba por camiones.
Su administrador era Ignacio Carvajal Cuervo, hijo de Ignacio Carvajal Olivares. Su refinería fundada en 1948 era la segunda mayor del país – después de la del central Hershey – con una capacidad diaria de 10 000 quintales.
Tras el triunfo de la Revolución Cubana de 1959 el central fue nacionalizado por el nuevo Gobierno de la Isla que lo renombró como central José Martí.
Entrada al antiguo CAI José Martí (2017)

Durante la reestructuración de la industria azucarera cubana en los años 2000 el antiguo Ministerio del Azúcar decidió la paralización del central y su desactivación. Primero quedó solo como refinería de azúcar y después ya no quedó nada.

En la actualidad sólo se conserva activo un almacén de azúcar del central 30 de Noviembre y el taller de maquinado. En la planta alta de las oficinas del central que se encontraban sobre el antiguo comedor obrero se construyó, posteriormente, una fábrica de bombones artesanales. En el bloque de oficinas de tres plantas que antes sirviera al central funcionan hoy las oficinas de la UEB de la Empresa Agropecuaria José Martí.
Bibliografía consultada:
Jiménez Soler, Guillermo. Las empresas de Cuba 1958. Editorial de Ciencias Sociales. 5ta Edición. La Habana. 2014.

Fábrica de bombones construida en las dependencias del antiguo CAI José Martí


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Central Perseverancia – Centrales de Cuba


Central Perseverancia en 1913
El central Perseverancia, ubicado en Real Campiña, Aguada de Pasajeros, Las Villas, era, en 1958 el No. 34 del país, con una capacidad de molienda de 400 000 @ de caña diarias, un rendimiento industrial mediano, 3 500 trabajadores en zafra y 1 261 caballerías de tierras propias.
Había pertenecido al español Miguel Díaz Pérez desde su fundación en 1892 hasta 1915 en que fue comprado por la “Cuban Cane Sugar Corporation“, constituida ese año y que, al quebrar en 1929, y tras los litigios judiciales fue adquirido por la “Compañía Azucarera Atlántica del Golfo“, la cual lo vendería en 1950, junto al central Soledad, iniciando así las ventas de seis de los más pequeños de sus doce centrales.
En 1913 sembraba las variedades de caña cristalina, morada y blanca, empleando para su cultivo el uso de fertilizantes, lo que no era habitual en los ingenios cubanos de la época. Para su transporte se servía de una red de 57 Km. de ferrocarril de vía ancha y 25 Km. de vía estrecha, con 20 km. de servicio público. Contaba el Perseverancia con 210 carros de vía ancha, 68 de vía estrecha, siete locomotoras de vía ancha y cuatro de vía estrecha.
Central Perseverancia en 1913
Su maquinaría se componía entonces de un basculador lateral y una desmenuzadora, seguidos de un juego de cuatro trapiches, cuatro defecadoras de 7 500 galones cada una y más de 3 500 galones cada una, dos evaporadores, uno de cuádruple efecto y otro de triple efecto con 14 000 pies de superficie calórica, tres tachos de punto, 18 cristalizadores abiertos y ocho al vacío, 42 centrífugas de 30″ y una batería de calderas con 3 500 caballos de fuerza compuesta de doce seccionales en seis hornos.
Fue uno de los dos centrales que el magnate azucarero Julio Lobo comprara en asociación con la familia Escagedo (en 1950 el Perseverancia y en 1945 el Fidencia), produciéndose poco después un intercambio cuando los Escagedo compraron su parte en el Fidencia y le vendieron, a su vez, su participación en el Perseverancia.
Maquinaria del central Perseverancia (1913)
El edificio del central fue reconstruido entre 1951 y 1953, pues había sufrido daños por un incendio y un ciclón. Sus activos se elevaban a $3 900 000 y tenía una situación financiera aceptable pues el pasivo era a largo plazo y con firmas del propietario. Entre 1953 y 1954 tuvo pérdidas por $30 000 y $112 000, respectivamente, pero obtuvo ganancias por $350 000 y 267 000 en 1957 y 1958.
En 1958 sus cañas eran en un 34.18% de la variedad POJ – 2878, 15.17 % de CO – 213, 4.79 % de Media Luna 318 y 39.63 % de Pepe Cuca y se  abastecía por completo de de cañas de colonos que cultivaban en terrenos propios y arrendados. La caña rendía como promedio 58 010 @ por caballería.
Tras el triunfo de la Revolución Cubana de 1959 el central fue nacionalizado por el nuevo gobierno de la Isla que lo renombró como central 1ro de Mayo.
Durante la reestructuración de la industria azucarera cubana llevada a cabo en la década del 2000 se decidió la paralización del central que detuvo sus máquinas en 2002. Posteriormente fue demolido.
Bibliografía consultada:
  • Jiménez Soler, Guillermo. Las empresas de Cuba 1958. Editorial de Ciencias Sociales. 5ta Edición. La Habana. 2014.
  • Portafolio Azucarero. Industria Azucarera de Cuba 1912 – 1914. Secretaría de Agricultura, Comercio y Trabajo. La Moderna Poesía. La Habana. 1914.


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Central La Francia – Centrales de Cuba


Central La Francia en la década de 1950
El central La Francia, ubicado en Los Palacios, Pinar del Río, era el No. 86 del país por su capacidad de producción que ascendía a 200 000 @ de caña diarias, pero con un rendimiento industrial de los más bajos del país. Empleaba 750 trabajadores en zafra y era el 38vo mayor propietario de tierras con 1 088 caballerías.
Se fundó en 1916 por la “Cuban Sugar Mills Corporation” con el nombre de Virginia (el cual mantuvo hasta 1918), que lo controló hasta 1923 en que, como consecuencia del crack de 1921, pasó a la propiedad de “San Juan Sugar Company”, administrado por Francisco Ginorio. A partir de 1936 pasó a la propiedad de Wladimir Bonimistrow y en 1948 a la de Elizabeth Bonimistrow. Había estado arrendado en 1946 por el Dr. Mario Muñoz Mesa, a partir de 1948 por K.J. Lieven y en 1949 por Guillermo Casanova Espinosa que tenía una opción de compra vigente hasta ese año que traspasó a Virgilio Pérez, entonces Ministro de Agricultura, quien, emplazado públicamente lo negó. Poco después el alcalde de Los Palacios solicitó su intervención por los conflictos laborales que sufría.

En 1950 fue adquirido por Julio Lobo en sociedad con Simeón Ferro Martínez e Ignacio Carvajal, quienes eran, en 1958, presidente, vicepresidente y tesorero, respectivamente.
La caña se transportaba por ferrocarril para lo que disponía de cuatro locomotoras con 120 carros de acero de 30 toneladas de descarga lateral, dos carros – tanques y un motor de línea; y 60 km de ferrocarril de vía ancha. Sus locomotoras eran: dos de patio, una diesel, una Henschel & Sohn, y dos Baldwin; las dos últimas quemadoras de petróleo.
Su planta de moler contaba con un juego de cuchillas cortadoras de caña movido por una turbina de vapor de 200 centrífugas. Un tandem compuesto de: desmenuzadora sencilla “H.O.R.”, rayada a 2” de paso, con mazas Fulton, movida por una máquina Corliss 20×48”; una unidad de tres trapiches “H.O.R.” de diseño Delbert con mazas de 35×78 movida por máquina Corliss “F&S” de 31×60”. Todos los trapiches estaban rayados a 1” de paso y tenían estrías longitudinales en las mazas mayor y cañera; una unidad de dos trapiches Fulton 35×78”, movidos por máquina Corliss 32×60”, fabricante Fulton. El cuarto trapiche estaba rayado a 1” y el quinto trapiche rayado a ½” de paso con estrías Messchaesrt en la maza cañera.
La planta de vapor contaba con doce calderas multitubulares de retorno en seis hornos de parrilla, trabajando con tiro natural, superficie calórica total de 47 350 pies cuadrados. Los hornos desahogados por dos chimeneas de hormigón, una de 14×220´ y la otra de 8×157´.
La Planta Eléctrica poseía un turbo-generador “G-E” de 1000 Kw., 3600 rpm., 60 cic., 480 v. Un turbo-generador, A.C. 800 Kw., 3600 revoluciones por minuto. Un motor de petróleo semi-Diesel de 65 caballos de fuerza 250 revoluciones por minuto, acoplado con correa a un generador de 40 Kw., 60 cic., 480 v.
Un clarificador Ibáñez de 28´ diá. Con 5 comp. Un filtro Oliver Campbell de 8×16´. Hay 3 calentadores multipaso horizontales de 100 pies cuadrados superficie calórica cada una.
Un tacho de calandria de 12´ diá., 2400 pies cuadrados superficie calórica. Un tacho de 11´ diá. de calandria, de 2700 pies cuadrados superficie calórica.
El equipo de condensación y enfriamiento: El cuádruple servido por condensador de contracorriente. Cada techo equipado con su condensador individual.
Ruinas de la torre del demolido central
La Francia
El sistema de vacío: El agua se enfría en enfriaderos de la Spray Eng. Co., a 600 pies del Ingenio. El bombeo de agua de inyección y pozo de agua caliente por medio de dos unidades de bombas centrífugas consistentes en una unidad de dos bombas “A-C” de 6000 galones por minuto, 70 pies de carga, directamente acoplada a motor “A-C” de 250 caballos de fuerza, 865 rpm. Dos bombas “A-C” de 4200 galones por minuto, 70 pies de carga. Además una bomba “A-C”, 4200 galones por minuto 40 pies de carga, directamente acoplada a motor “A-C” de 150 caballos de fuerza, 865 revoluciones por minuto.
Contaba con dos bombas de vacío Hall 14x26x14”, monocilíndricas, de aire, movidas a vapor, para el evaporador. Una bomba de aire “I-R” monocilíndrica, 26×20”, movida por motor “G-E”, de 50 caballos de fuerza, usada para los tachos. Como auxiliar para los tachos  existía una bomba Hall monocilíndrica 10x22x14”, de aire, movida a vapor.
Tenía nueve cristalizadores de 7´x7´ 6”x24´ con sistema de enfriamiento Blanchart para mazas de 3ra. Cinco cristalizadores para mazas de 1ra y 2da, de iguales medidas. Tres para semillero y pies de templas, también de iguales medidas movidos por motor engranado “G-E” de 15 caballos de fuerza.
Los tanques de petróleo para locomotoras, tenían una capacidad de 50.000 galones.
La caña era principalmente de las variedades POJ – 2878 y POJ – 2727, habiendo un 40% y 30% de las mismas, respectivamente. Además de un 15% de POJ – 2714, 8% Media Luna y 10% otras variedades.  Rendían, como promedio, 50 500 @ por caballería.
Los azúcares se embarcaban por el Puerto de La Habana, a 132 km del Central en sacos de 325 libras.
Producción histórica (en sacos de 325 libra):
1929   88.581 1937 68.342 1945 62.132
1930  91.167 1938 69.128 1946 86.522
1931 56.692  1939 66.116 1947 126.411
1932  45.000  1940 62.860 1948 136.420
1933  33.701 1941 59.048  1949 103.703
1934 27.523 1942  137.500   1950  89.155
1935  38.725  1943  66.038  1951  87.068
1936    64.900  1944  160.700 1952  182.536

Años
 Caña Molida 
( @ )’
Sacos Envasados
Miel Final (g)
Días de Zafra Días Efectivos de Molida
1952 21361651 182536  1759800 131 112.4
1953 14196332 124575 958543  95 77.8
1954 13171806 117391 869600 82 72.1
1955 11410227 108406 864300 68 59.5
1956 12679933 152286 946540 69 61.3
1957 12422235 143839 925500 77 68.2
1958 15898671 140850 1057756 89 71.8
Tras el triunfo de la Revolución Cubana de 1959 el central fue nacionalizado por el nuevo Gobierno de la Isla que, apenas tres años después, en 1962, decidió demolerlo para utilizar sus piezas y partes en el mantenimiento de otros centrales en zonas consideradas más productivas. Sin embargo sus campos de caña le sobrevivieron por algún tiempo y fueron destinados al central José Martí, antiguo central San Cristóbal.

Bibliografía consultada:

  • Enciclopedia Colaborativa Cubana EcuRed.
  • Jiménez Soler, Guillermo. Las empresas de Cuba 1958. Editorial de Ciencias Sociales. 5ta Edición. La Habana. 2014.


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Central Escambray – Centrales de Cuba


El central Escambray, ubicado en Fomento, Las Villas, era un central pequeño (el 143 del país), con una capacidad de producción diaria de 160 000 @, pero con uno de los rendimientos industriales más altos del país. Empleaba a 2 130 trabajadores en zafra y apenas poseía tierra, sólo una caballería. Era uno de los 14 centrales que pertenecía al magnate azucarero julio Lobo.
Se fundó en 1921 con el nombre de Agabama, uno de los últimos construidos en Cuba durante la República. En 1926 fue adquirido por  la familia Lobo, siendo el primer central adquirido por estos. 
Vicente Domingo Fumero lo había operado hasta 1947 en que José García Linares – un ejecutivo vinculado a Julio Lobo – y Mario Montoro Saladrigas, su cuñado, ocuparon, respectivamente, la presidencia y vicepresidencia, mientras Lobo figuraba como vocal.

Según la Comisión Técnica Azucarera de 1951 sus costos eran de $18.90 por cada saco de 325 libras, el más alto entre los centrales cubanos y sus activos se encontraban valorados en $1 316 835.
Su situación financiera era mala: En 1956 su posición corriente era deficitaria, aunque mejoró algo en 1957 en que registró algunas utilidades.
Bibliografía consultada:
  • Jiménez Soler, Guillermo. Las empresas de Cuba 1958. Editorial de Ciencias Sociales. 5ta Edición. La Habana. 2014.


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Central El Pilar – Centrales de Cuba


Central El Pilar (1913)
El central El Pilar, ubicado en Artemisa, Pinar del Río, era, en 1958, el No. 66 del país por su capacidad de producción que ascendía a 270 000 @ de caña diarias, pero con un rendimiento industrial por debajo de la media del país. Empleaba unos 3 000 trabajadores en zafra y poseía 329 caballerías de tierras.
No se conoce con exactitud el año de su fundación, pero todas las fuentes coinciden en que ocurrió antes de 1850 y su primer propietario fue Miguel Chapottín, pasando posteriormente durante la década de 1870 al vizcaíno Francisco Durañona, a quien algunos atribuyen su fundación. Durañona, propietario también de los ingenios Toledo y Antonia, tenía tres hijas que se casaron con tres de los cinco hermanos Goicochea Peiret, propietarios de los ingenios Providencia y San José, uno de los cuales, Fermín (casado con su hija en 1891) se convertiría en su propietario trece años después de su fallecimiento el 8 de enero de 1878.

Maquinaria del central El Pilar (1913)
En 1913 trabajaban para el central 300 colonos que cultivaban las variedades de caña cristalina y morada en 250 caballerías de caña. Como era costumbre en la época no se utilizaban en su cultivo ni fertilizantes ni regadío. Para el transporte de la caña se servía El Pilar de la red de tráfico del ferrocarril del Oeste.
La maquinaría del ingenio en ese año de 1913 constaba de doce transbordadores en los campos, uno en el central, una desfibradora seguida de dos molinos Fletcher, catorce defecadoras con capacidad de 9 200 galones, un evaporador de triple efecto de 7 500 pies, dos tachos de punto Fletcher y Cail, un cristalizador abierto con capacidad de 225 sacos y 250 carritos con 1 250 sacos de cabida; catorce centrífugas sistema Hepworth y Weston, cinco calderas sistema multitubular, cinco hornos corrientes y una caldera de Babcock & Wilcox para carb’on, con un total de 1 200 caballos de fuerza.
Maquinaria del central El Pilar (1913)
Fermín Goicochea – senador de la República entre 1913 y 1921 – lo vendió en 1918 por $900 000 a Pedro Laborde Martino, ciudadano francés, cuyos herederos lo conservaron hasta 1929 en que pasó a la “Compañía Azucarera Artemisa SA” que a su vez lo traspasó en 1937 al general del Ejército Libertador Rafael Montalvo. Tras el fallecimiento de este último en 1947 José Carmona asumió la presidencia del central.
El magnate Julio Lobo, quien entonces estaba casado con Maria Esperanza Laza, sobrina del general Montalvo, lo adquirió en 1951 en sociedad con las familias Cacicedo y Escogedo, con los que lo mantendría hasta 1953 en que adquirió el control total.
Como otros centrales de Lobo, El Pilar tenía altos pasivo con otras empresas de su propiedad, pero su situación general era buena. En 1954 y 1955 sufrió pérdidas por $58 000 y $42 000 respectivamente; pero al año siguiente alcanzó utilidades por $248 000.
Tras el triunfo de la Revolución Cubana de 1959 el central fue nacionalizado y renombrado como central Eduardo García Lavandero.
Durante la reestructuración de la industria azucarera cubana llevada a cabo en la década del 2000 por el antiguo Ministerio del Azúcar el central fue demolido.
Bibliografía consultada:
  • Jiménez Soler, Guillermo. Las empresas de Cuba 1958. Editorial de Ciencias Sociales. 5ta Edición. La Habana. 2014.
  • Portafolio Azucarero. Industria Azucarera de Cuba 1912 – 1914. Secretaría de Agricultura, Comercio y Trabajo. La Moderna Poesía. La Habana. 1914.


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Central Caracas – Centrales de Cuba


El central Caracas en 1913
El central Caracas (hasta 1926 se llamó Ciudad Caracas), ubicado en Santa Isabel de las Lajas, Las Villas, era el número 47 del país por su capacidad de producción ascendente a 350 000 @ de caña diarias, un rendimiento industrial alto para la media del país, 3 500 trabajadores empleados en zafra y 349 caballerías de tierras propias.
Se fundó en el año 1854 por Manuel Rodríguez del Rey con el nombre de Santa Sabina. De 1862 a 1914 fue uno de los sietes centrales que poseyeron Tomás Terry y sus herederos, de los cuales, todos menos éste y el Limones fueron posteriormente demolidos; y, durante la década de 1910 habían estado bajo la razón social de “Caracas Sugar & Railroad Company”.

Casa de vivienda del central Caracas en 1913
En controlaba 402 caballerías de tierras propias y arrendaba otras 429, de las cuales sembraba de caña 222 del central (111 por colonos y 111 por la administración) y 274 de las arrendadas. El resto se destinaba a potreros, siembras de henequén y descanso. El central cultivaba en ese entonces la variedad cristalina y como era habitual en los ingenios cubanos de la época no empleaba fertilizantes ni regadío.
Para el transporte se servía de una red de 44 km. de ferrocarril de vía estrecha y 91 km. de vías de servicio público, 520 fragatas y 14 locomotoras. Su maquinaria contaba en esos años con dos descargadoras y dos demenuzadoras, seguidas de dos juegos de tres trapiches, 18 defecadoras con 40 000 galones de cabida, tres evaporadores de triple efecto con 22 000 pies de superficie calórica; tres tachos de punto con 600 sacos de cabida; 24 cristalizadores abiertos con 3 200 sacos de cabida; 37 centrífugas y una batería de calderas con 3 000 caballos de fuerza, compuesta de dos calderas Babcock y cuatro “Puerco Espín” en cinco hornos.
En la zafra de 1913 el ingenio fabricó 187 139 sacos de azúcar de guarapo y 3 984 sacos de azúcar de miel para un total de 191 123 sacos de 325 libras. Al año siguiente la producción fue 139 192 sacos, de estos 138 316 de 304 libras y el resto de 325.
Durante el crack bancario de 1921 pasó del control de “American Cuban States Corporation”, administrada por Tedodoro Brooks, al de “Compañía Azucarera Caracas”, administrada por Walter Armsby. Edwin Atkins, quien poseía, además, el Soledad y el San Agustín, había sido su propietario a mediados de los años 1920, mientras que, a mediados de los años 1930 había pertenecido, junto al Amazonas, al “The First National Bank of Boston”.
Frank Roberts, casado con Matilde Mendoza, había sido su propietario desde mediado de los años 1930 hasta 1946 en que fue adquirido por la familia Cacicedo en sociedad con la familia Escagedo. en un principio lo habían comprado junto con Julio Lobo, manteniendo la sociedad hasta 1953 en que este les vendiera su parte y les comprara las de los Cacicedo y Escagedo en El Pilar.
Esteban y Felipe Cacicedo Gutiérrez eran, respectivamente, presidente y vicepresidente de “Central Caracas SA”, la operadora del central; Gregorio garcía y Gregorio Escagedo Salmón eran, respectivamente, tesorero y director general.
Según la Comisión Técnica Azucarera en 1951 sus costos eran de $15.35 por cada saco de 325 libras – por debajo de la media nacional que era de $17.87 – y sus activos totales se valoraban en $4 051 138. 
El central Caracas en la actualidad
Tras el triunfo de la Revolución Cubana los dueños realizaron una gran inversión en el central para modernizar el que ya era un central rentable. Ese año el Caracas muele 29 200.861 arrobas de caña y fabrica 382 192 sacos de azúcar. En 1960 smuele 30 256 90 arrobas de caña con una producción de 400 378 sacos de azúcar.
Al ser nacionalizado el central deja de ser administrador Manuel Antonio Pastrana Fernández, quien lo había dirigido durante 14 años, bajo la sociedad de Cacicedo-Escagedo. Entonces el central volvería a su nombre antiguo de Ciudad Caracas.
El central Caracas en plena molienda
Entre 1961 a 1970 se realizaron mejoras técnicas y de maquinarias en el central, lo cual trajo mayor capacidad de molienda y mejores resultados. En 1962, 405 205 sacos de 250 lb; en 1965, 511 146 sacos; en 1967, 619 520 sacos. El Caracas fue uno de los centrales que cumplió con su plan de producción durante la llamada “Zafra de los Diez Millones” en 1970.
Fue el Caracas uno de los centrales cubanos que sobrevivió a la reestructuración de la industria llevada a cabo por el desaparecido Ministerio del Azúcar en la década del 2000. En la actualidad continúa moliendo y fabrica azúcar blanca para el consumo nacional.
Bibliografía consultada:
  • Central Caracas en EcuRed.
  • Jiménez Soler, Guillermo. Las empresas de Cuba 1958. Editorial de Ciencias Sociales. 5ta Edición. La Habana. 2014.
  • Portafolio Azucarero. Industria Azucarera de Cuba 1912 – 1914. Secretaría de Agricultura, Comercio y Trabajo. La Moderna Poesía. La Habana. 1914.


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Central Cape Cruz – Centrales de Cuba


Central Cape Cruz en 1913
El central Cape Cruz, ubicado en la Ensenada de Mora, Pilón, Oriente, era el número 129 del país por su capacidad de molienda ascendente a 180 000 @ diarias de caña. Poseía un rendimiento industrial en la media del país, 1650 trabajadores en zafra, una destilería, su aeropuerto particular,  y 137 caballerías de tierras propias.
Se fundó en el año 1902 por la familia Henderson, originaria de Filadelfia, Estados Unidos. En 1913 controlaba 213 caballerías, de las cuales la casi totalidad (202) se encontraban sembradas de caña por la administración.
Para el transporte de la caña se servía de una red de ferrocarriles de vía estrecha, 100 fragatas y tres locomotoras. Su maquinaria constaba en ese entonces de una descargadora y una desmenuzadora seguida por un juego de tres trapiches. En la zafra de 1913 produjo 76 904 sacos de azúcar de 325 libras y en la del año siguiente casi duplicó su producción: 143 877.

El central Cape Cruz en los años 1940
En 1925 fue adquirido por capitales cubanos. Desde los años 1930 hasta 1945 lo presidió C.J. Welch, de “Welch, Fairchild & Company”. Francisco de Pando, Delio Núñez Mesa y Julio Lobo Olavarría se habían asociado en 1943 para adquirirlo, fungiendo respectivamente como presidente, vicepresidente y tesorero hasta 1946 en que la totalidad de la propiedad pasó a Lobo. Éste lo modernizó y elevó su capacidad de molienda hasta las 180 000 @ diarias.
Bajo la razón social de “Central Cabo Cruz SA” operó con pérdidas entre 1952 y 1956 por $552 000 y en 1958 por $58 000. En ese último año se vio obligado a paralizar sus maquinarias por el estado de guerra en que se encontraba la zona. Tenía índices de capital y de liquidez desfavorables y un pasivo muy elevado.
Desde 1944 se le había anexado una destilería que en 1958 era la segunda más pequeña del país.
Tras el triunfo de la Revolución Cubana de 1959 fue nacionalizado por el nuevo Gobierno de la Isla que lo renombró como central Luis Enrique Carrecedo.
El 13 de marzo de 1964 sus instalaciones resultaron dañadas por un ataque de elementos opuestos al gobierno cubano que destruyó tres almacenes de azúcar y causó dos heridos.
Fue el Cape Cruz un central muy inestable pues las frecuentes y severas sequías sufridas por la zona donde se encontraba enclavado lo obligaron a dejar de moler en varias zafras a partir de 1960. 
Durante la última reestructuración de la industria azucarera cubana llevada a cabo por el antiguo Ministerio del Azúcar en los años 2000 se decidió paralizarlo definitivamente y poco después fue demolido.
Bibliografía consultada:
  • Jiménez Soler, Guillermo. Las empresas de Cuba 1958. Editorial de Ciencias Sociales. 5ta Edición. La Habana. 2014.
  • Portafolio Azucarero. Industria Azucarera de Cuba 1912 – 1914. Secretaría de Agricultura, Comercio y Trabajo. La Moderna Poesía. La Habana. 1914.
  • Ruinas del CAI Luis Enrique Carracedo.


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Central Araújo – Centrales de Cuba


El central Araújo en 1913
El central Araújo, ubicado en Manguito, Matanzas, era el número 88 del país por su capacidad de producción ascendente a 220 000 @ de caña diarias, 2 780 trabajadores en zafra, 326 caballerías de tierras propias y un rendimiento industrial por debajo de la media del país. Contaba, además, con su propio aeropuerto.
Existe contradicción sobre el año de su fundación que algunos sitúan en 1840 y otros en 1872 por el cubano Díaz de la Torriente. Desde comienzos de siglo y hasta 1916 perteneció a Feliciano Rich y Juana Vega Hernández: en los años 1910 había estado administrado por “Lluria Freire y Compañía”, una casa comercial de azúcar para su almacenaje, compra para terceros y administradora de centrales como el Covadonga, el Olimpo y el Esperanza, establecida en Cárdenas y propiedad y propiedad de Miguel Lluria, Antonio Freire y eduardo Algarreta. Finalmente había estado arrendado a la Compañía Azucarera Cubana.

En 1913 controlaba 104 caballerías de tierra, de las cuales 79 eran cultivadas por colonos, mientras que que el resto se destinaba a potreros y montes; otros colonos, cubanos y extranjeros cultivaban otras 60 caballerías, que sumaban en total 139 de caña molida en ese año en que se procesaron 6 865 764 @ de caña de las variedades cristalina y cinta. Se debe destacar que era el Araújo uno de los pocos centrales cubanos de la época que empleaban fertilizantes en el cultivo de la caña.
Poseía el central en ese año 1913 apenas cuatro km. de ferrocarril de vía ancha y 23 jaulas de caña y su maquinaria se componía de una descargadora por gravedad, seguida de un juego de tres trapiches, cinco defecadoras de 6 000 galones; un evaporador de triple efecto de 5 000 pies de superficie calórica; tres tachos de punto con 350  sacos de cabida y 9 600 pies de superficie calórica fabricados por Cail; ocho cristalizadores abiertos de 150 sacos cada uno; seis centrífugas de Pott Cassels Williamson y 14 de Hepworth y una batería de calderas de 1 500 caballos compuesta de seis pailas sistema Root en tres hornos sistema Clin.
Ese año produjo 57 712 sacos de azúcar de guarapo y 7 161 de azúcar de miel, para un total de 59 873 sacos de 325 libras. En la zafra siguiente los sacos producidos alcanzaron 49 260 sacos de 325 libras.
Armour y Compañía SA“, filial en Cuba de la compañía norteamericana bajo el control del grupo financiero de Chicago, había sido su propietaria junto con el Washington y, a finales de los años 1920, con el Por Fuerza, los cuales adquirió mediante adjudicaciones debido a quiebras y deudas de sus antiguos propietarios como acreedores de los préstamos refraccionarios a que por ese entonces se dedicaba la firma.
En los años 1930 perteneció a la familia Guedes y Salvador Guedes y José antonio Guedes Olano eran, respectivamente, su presidente y vicepresidente, hasta 1941 en que este ocupó la presidencia.
A partir de 1944 fue arrendado al grupo de Carlos Hernández – García Díaz, a quienes en 1949 les fuera vendido debido a deudas con el Banco Gelats que sirvió de intermediario en la transacción, para ser comprado definitivamente por Julio Lobo en 1953 quien invirtió más de un millón de pesos en su modernización.
Según la Comisión Técnica Azucarera de 1951 sus costos de producción eran de $18.40 por cada saco de azúcar de 325 libras, por encima de la media del país que era $17.87 y sus activos totales se valoraban en $2 404 393.
Su situación financiera era aceptable y, aunque el pasivo era elevado, en su mayor parte eran obligaciones a largo plazo con el propio Lobo. En 1956 sufrió pérdidas por $167 000, pero al año siguiente volvieron a tener utilidades por $151 000.
Tras el triunfo de la Revolución Cubana de 1959 el central fue nacionalizado por el nuevo Gobierno de Cuba que lo renombró como central Reynold García.
El central molió hasta el año 1994 en que las autoridades del MINAZ determinaron su paralización, posteriormente fue demolido.
Bibliografía consultada:
  • Jiménez Soler, Guillermo. Las empresas de Cuba 1958. Editorial de Ciencias Sociales. 5ta Edición. La Habana. 2014.
  • Portafolio Azucarero. Industria Azucarera de Cuba 1912 – 1914. Secretaría de Agricultura, Comercio y Trabajo. La Moderna Poesía. La Habana. 1914.