Historia de Cuba

… nada hay más justo (…) que dejar en punto de verdad las cosas de la Historia. José Martí


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Fortalezas de Cuba: El Morillo de Matanzas


Toma aérea, desde el centro del río Canímar.

El Morrillo de Matanzas surge en 1720 como construcción defensiva, con el objetivo de proteger la entrada a la bahía de los ataques de corsarios y piratas, al ser la bahía de la naciente ciudad una de las más importantes -dada su cercanía a la Habana- para albergar los barcos de la flota de la Plata.

En su historia ha sido objeto de varias reconstrucciones, una de las cuales realizada en 1830 le dio su aspecto actual, -resaltando en este cambio la desaparición del torreón original- sin que hayamos podido encontrar grabados o planos del anterior.

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Puentes de Cuba: Puente sobre el río Canímar


El Puente sobre el río Canímar en Vía Blanca, Matanzas, fue inaugurado durante el mandato del presidente Carlos Prío el 28 de julio de 1951, oficialmente se le conoce como Antonio Guiteras, pero todos le llaman Puente de Canímar.
Una vista aérea tomada desde la ribera este
La atrevida obra, debido a sus dimensiones y lo difícil de las riberas del río parecía imposible de salvar, sobre todo en 1924 cuando se formulan las primeras solicitudes para su creación.  Por lo que no sería hasta el año 1949 que su construcción comenzó a ser una realidad, constituye una vía imprescindible para la comunicación en la llamada Vía Blanca, y para el fácil acceso a la Playa de Varadero

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Hoteles de Cuba – Hotel Saratoga: El Hotel de las ilusiones ópticas.


El Hotel Saratoga luego de ser relocalizado en su ubicación actual en 1933, nótense los pisos que le faltan.

 

Una vista de los famosos Aires Libres del Saratoga, uno de los mejores de la zona.
El Hotel Saratoga, estuvo localizado originalmente en la calle Monte, al parecer en las instalaciones del hotel Isla de Cuba, y se trasladó a su ubicación actual en 1933. La construcción de la esquina de Prado y Dragones, una de las más cotizadas de la Habana del Siglo XX, fue originalmente edificada en 1880, para albergar almacenes y casas de viviendas, y luego dio paso alrededor de 1911 al Hotel Alcázar.

Reconstrucción de la imagen del Hotel Alcázar. Tomado de la web.
La imagen del Saratoga es solo una ilusión óptica, en realidad tiene más plantas de las que por fuera parece tener, esto se debe a que durante su reconstrucción se respetó el armazón externo, y los nueve niveles que se construyeron no se apoyan en la fachada, de manera tal que en algunos casos una puerta da para dos pisos.
Imagen actual del frente del Saratoga.
En el local del hotel estuvieron albergados varios salones famosos, entre ellos una sastrería a la que acudían la mayoría de los senadores de la República, además de los Aires Libres, lugar popular de reunión durante la República, al cual, según la tradición, acudía asiduamente Antonio Guiteras, Secretario de Gobernación del Gobierno de los Cien Días. En dichas instalaciones comenzaron su carrera las Anacaonas, primera orquesta femenina de Cuba.
En 1958 el hotel era propiedad de José Blanco y José López Blanco, el primero vocal y el segundo tesorero de la Asociación hotelera de Cuba, quienes lo operaban a través de Blanco López y Compañía, que controlaba, además, los hoteles Boston y New York.
Portales del los aires libres del Saratoga poco antes de su derrumbe en la década de 1980

Portales del los Aires Libres del Saratoga poco antes de su derrumbe en la década de 1980

Tras el triunfo de la Revolución de 1959 el hotel fue nacionalizado por el gobierno cubano. A partir de entonces sufrió un acelerado proceso de deterioro que obligó a la clausura del inmueble a finales de la década de 1970. En 1981 las autoridades de La Habana informaron que tanto el hotel Pasaje como el hotel Saratoga se consideraban irrecuperables y debían ser demolidos.

Finalmente el hotel se derrumbó en la década de 1980 y sólo se mantuvo en pie su fachada. La elegancia de ésta no pasó desapercibida por los inversionistas del sector turístico, quienes aprovecharon su belleza para construir un nuevo Saratoga de lujo tras los añejos muros.