Historia de Cuba

… nada hay más justo (…) que dejar en punto de verdad las cosas de la Historia. José Martí


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Central Unión – Centrales de Cuba


Central Unión en 1913
El central Unión, situado en San Luis, Oriente, era un central pequeño (el 131 del país por su capacidad de molienda de 170 000 @ diarias de caña). Tenía un rendimiento industrial mediano, empleaba a 1 700 trabajadores en zafra y poseía, apenas, cinco caballerías de tierras propias.
Existen contradicciones sobre el año de su fundación, que algunos ubican en 1886 por el ciudadano francés Santiago Rosseau y otros en 1860 por Manuel y Santiago Castillo.
Entre 1889 y 1945 perteneció a la familia Rosseau de Santiago de Cuba en sociedad con otros propietarios. En 1911 José Rosseau Verdereau adquirió la parte de sus socios y se convirtió en propietario único. Sin embargo, algunos dan como su dueño a Heliodoro Gil y otros dicen que perteneció, junto al central Limones, a José Lezama, uno de los principales hacendados de principios del siglo XX hasta su quiebra durante el crack bancario de 1921.

Central Unión en 1914
Era uno de los pocos ingenios cubanos que en 1913 sembraba la variedad de caña ceniza y, como era común en la época, no empleaba ni fertilizantes ni regadío para su cultivo. Para su transporte se se servía de una red de tres km. de ferrocarril de vía ancha, 20 fragatas y una locomotora.
Su maquinaria constaba entonces de una descargadora, seguida por un juego de dos trapiches fabricados por Cail, 17 defecadoras de 1 000 galones, un evaporador de triple efecto con 10 000 pies de superficie calórica, tres tachos de punto con 360 sacos de cabida, once cristalizadores abiertos, doce centrífugas sistema Hepworth y una batería de calderas con 1 250 caballos de fuerza, compuesta de 10 multitubulares en cuatro hornos sistema Fisher.
Estuvo inactivo por 11 años hasta 1945 en que fue comprado por Julio Lobo en sociedad con Germán López, su director general y administrador quien en 1953 adquirió la totalidad de la propiedad. Tras su compra y reapertura fue reconstruido, amplaido y mejorado con nuevos equipos e instalaciones con lo que mejoró su rendimiento agrícola e industrial.
En 1958 era propiedad de Germán López Sánchez. Operaba bajo la razón social de Central Unión SA y estaba presidido por Obdulia Cabrera López; Carmen López Orúe, hija del propietario era la vicepresidenta.
Tras el triunfo de la Revolución Cubana de 1959 fue nacionalizado por el nuevo Gobierno de la Isla que lo renombró como central Rafael Reyes.
Se mantuvo moliendo hasta los años 2000 en que durante la reestructuración de la industria azucarera cubana, conocida como Tarea Álvaro Reynoso, el antiguo Ministerio del Azúcar decidió paralizar sus maquinarias. Poco después fue demolido. En una de sus naves se instaló una fábrica de fideos.
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Central Santa Ana – Centrales de Cuba


El central Santa Ana en 1913
El central Santa Ana, ubicado en San Luis, provincia de Oriente, era, en 1958, número 98 del país por su capacidad de producción ascendente a 200 000 @ de caña diarias, un rendimiento industrial por encima de la media del país, 3 765 trabajadores empleados en zafra y 817 caballerías de tierras propias.
Se fundó en el año 1854 por el francés Simón O´Callaghan y en 1869 pasó a Emilio G. Schmit y Leoncio Surcos hasta 1878 en que se liquidó “E. Schmit y Cía”. En 1889 era propiedad de “Auzá y Escoriaza (1)” quienes lo conservaron hasta 1917.
Así en 1900 era copropiedad de Dolores Castañeda viuda de Auzá y de Nicolás Escoriaza, pasando a la primera de 1912 a 1916 en unión de Santa Escoriaza, en 1916 a los “Sucesores de Auzá y Escoriaza, en 1917 a Federico Almeida y, tras el crack bancario a “Cuban Dominican Sugar Development”, propiedad del grupo financiero norteamericano Howell que adquiriría varios centrales en Santo Domingo y Cuba.

Según el “Portafolio Azucarero” publicado en 1914, en ese entonces el ingenio Santa Ana, contaba con 160 caballerías: 21 sembradas de caña por la administración, 71 cultivadas por colonos de la finca, 50 de montes y 18 destinadas a potreros. En total entre las cañas propias y las de los colonos el central molía en 1914 un total de 172 caballerías de caña de la variedad cristalina, en cuyo cultivo no se empleaban – como era habitual en la época – ni fertilizantes ni regadío.
Para el transporte hacia el central se utilizaba una locomotora y 1 km y 1/2 de de ferrocarril de vía ancha que poseía la empresa. El Santa Ana utilizaba para el transporte de sus cañas las fragatas de la “Compañía del Ferrocarril de Cuba” (2).
Su maquinaria se componía en ese año 1914 de una grúa y una desmenuzadora, seguidas de un juego de dos trapiches, quince defecadoras de 1 000 galones, dos evaporadores de triple efecto con 10 000 pies de superficie calórica, tres tachos de punto con 325 sacos de cabida, doce cristalizadores abiertos, diez centrífugas sistema Weston y una batería de calderas con 1 800 caballos, compuesta de ocho multitubulares en cuatro hornos.
En la zafra de 1913 el ingenio Santa Ana molió 10 863 771 @ de caña (62 000 @ como promedio por caballería) y fabricó 79 848 sacos de azúcar de guarapo y 634 de azúcar de miel, para un total de 80 482 sacos de 325 libras. Al año siguiente molió 8 840 630 @ de caña (rendimiento de 62 600 @ por caballería) y produjo 65 621 sacos de azúcar de 325 libras.
En 1932 la “Cuban Dominican Sugar Development” adoptaría la razón social de “Compañía Central Altagracia SA” que, en 1958, controlaba, además del Santa Ana, los centrales Alto Cedro y Palma y la “Miranda Sugar States”, propietaria del central Miranda.
El 13 de octubre de 1960 el central Santa Ana fue nacionalizado por el Gobierno de Cuba que lo renombró como Chile.
En 1983 se convierte en el CAI (Complejo Agroindustrial) Chile, como resultado de la fusión de la empresa azucarera y la empresa cañera y adquiere personalidad jurídica propia. Ese mismo año el central comienza a producir azúcar blanco directo, misión que mantiene hasta 1993 en que por problemas tecnológicos y de eficiencia económica regresa a la producción de azúcar crudo estándar.
Como parte de la reestructuración de la industria azucarera cubana llevada a cabo en las últimas dos décadas el las autoridades cubanas decidieron paralizar el central y tiempo después fue demolido.
Notas:
(1) Otras fuentes escriben el nombre como Escoriaga.
(2) Con el paso de los años el central llegó a poseer cinco Locomotoras de vapor, 139 carros de acero, 9 carros para diferentes usos, 29 Km. de líneas de ferrocarril de vía ancha para transportación de la caña en vía interna que comunicaba con el ferrocarril nacional; además de varios camiones que se utilizaban para el transporte de la caña hacia el ingenio.
Bibliografía consultada:
  • Jiménez Soler, Guillermo. Las empresas de Cuba 1958. Editorial de Ciencias Sociales. 5ta Edición. La Habana. 2014.
  • Portafolio Azucarero. Industria Azucarera de Cuba 1912 – 1914. Secretaría de Agricultura, Comercio y Trabajo. La Moderna Poesía. La Habana. 1914.


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Central Borjita – Centrales de Cuba


Central Paquito Rosales (antiguo central Borjita)
El central Borjita, situado en Dos Caminos, San Luis, Oriente, era un central mediano, el número 79 del país por su capacidad de producción de 240 000 @ de caña diarias, un rendimiento industrial en la media y 155 caballerías de tierras propias.
Uno de los dos centrales, junto al Baltony, propiedad de Baldomero Casas Fernández, quien presidía y administraba ambas empresas que operaban por separado.  Casas Fernández, que había hecho fortuna durante la Segunda Guerra Mundial con el negocio de la compra – venta de arroz en Oriente compró ambos centrales al terminar el conflicto bélico a la “Sugar Plantation Operating Company”, una filial del “The Royal Bank of Canada” (el Borjita en 1945 y el Baltony dos años después, en 1947).
No existe certeza sobre el año de la fundación del Borjita que algunas fuentes sitúan en 1860 y otras entre 1914 y 1915. Las que plantean el origen decimonónico del ingenio ubican como fundador a Justo Echeverría, uno de cuyos descendientes Luis Echeverría sería su propietario en la década de 1910. Desde 1883 hasta 1915 estuvo en manos, siempre según algunas fuentes, de Casto y Cástulo Ferrer y habría sido quemado durante la Guerra de Independencia de Cuba.

Sí está claro que, entre 1920 y 1935 ambos centrales, Borjita y Baltony, pertenecieron a Francisco Almeida, quien lo vendió por $ 7 000 000 de pesos, junto con 4 500 caballerías de tierra a Jacinto Pedroso Hernández, propietario del Banco Pedroso, quien luego sería acusado de estafa al adquirirlo en connivencia con el The Royal Bank of Canada, pues en ese momento se encontraba en quiebra. 
Operó bajo la razón de Compañía Azucarera Almeida SA hasta el año 1935 ó 1936 en que se convirtió en Compañia Azucarera Maisí SA, siempre bajo el control del banco canadiense.
Según la Comisión Técnica Azucarera en 1951, se trataba de un central rentable que mantenía sus costos por saco de 325 libras en $15.70 pesos, por debajo de la media nacional de $17.87. Sus activos totales estaban valorados en $4 611 887 pesos.
Tras el triunfo de la Revolución de 1959 fue nacionalizado por el gobierno cubano que lo renombró como central Paquito Rosales.
Es uno de los centrales de la antigua provincia de Oriente que en la actualidad se mantiene moliendo, siendo la principal fuente de empleo del territorio circundante.                                                                            
Fuente:
Jiménez Soler, Guillermo. Los propietarios de Cuba. Editorial de Ciencias Sociales. 5ta Edición. La Habana. 2014.