Historia de Cuba

… nada hay más justo (…) que dejar en punto de verdad las cosas de la Historia. José Martí


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Central Tinguaro – Centrales de Cuba


Central Tinguaro en 1913
El central Tinguaro, situado en Perico, Matanzas, era el No. 31 de Cuba por su capacidad de producción que ascendía a 450 000 @ de caña diarias. Su rendimiento industrial se encontraba en la media del país; daba empleo a 2 400 trabajadores en zafra y poseía 558 caballerías de tierra.
Era uno de los 14 ingenios cubanos propiedad de Julio Lobo Olavarría. Estaba presidido por José García Linares, Lobo era el vice, Eladio Ramírez el secretario y Hermenegildo Torres Trujillo el tesorero.
Había sido fundado en 1840 por Francisco Diago, uno de los cinco hermanos varones de la familia Diago que establecieron ingenios en la zona de Colón. El central fue heredado por la hija del fundador, Maria Luisa Diago, quien en 1877 lo vendió al alemán Carlos Rossum, quien había trabajado como maquinista y luego como administrador del central. Al terminar la Guerra del 95, Rossum lo vendió a un intermediario, que a su vez lo traspasó a la “Cuban American Sugar Company”.

Batey del central Tinguaro en 1913
El norteamericano Robert Bradley Hawley, corredor de bolsa y propietario de un central azucarero en Luisiana, lo compró en 1899, junto al demolido Nueva Luisa, con los que fundaría en 1906, tras agregarle otros ingenios, The Cuban American Sugar Mills Company.
En 1913 el central sembraba la variedad de caña cristalina, empleando fertilizantes para su cultivo, lo que no era, para nada, usual en su época. Para su transporte se servía de una red de 43 km de ferrocarril de vía ancha, 122 fragatas y tres locomotoras.
Su maquinaria se componía por ese entonces de un trasbordador y una desmenuzadora, seguidos de un juego de cuatro trapiches. Contaba con defecación continua Deming, un evaporador de cuádruple efecto de 20 000 pies de superficie calórica, cinco tachos de punto, 18 cristalizadores cerrados, 20 centrífugas Watson y una batería de calderas con 3 600 caballos, compuesta de ocho multitubulares y tres Climax en 11 hornos.
Tras sufrir un incendio en 1943, el Gobierno instó a la compañía a repararlo y reconstruirlo para su puesta en marcha. Al negarse la empresa propietaria fue intervenido y puesto en marcha por las autoridades cubanas. El propio presidente de la República, Fulgencio Batista, acompañado de sus ministros, visitaría el central para inaugurar la siguiente zafra bajo control estatal.
Poco después el Gobierno de Cuba obligó a sus propietarios a venderlo, ocasión en que fue adquirido por Julio Lobo y sus asociados, quienes reembolsaron al Estado cubano un cuarto de millón de pesos por las reparaciones que habían realizado en el ingenio.
Desde el momento en que adquirió el central Tinguaro, Julio Lobo sintió especial predilección por él. Comenzó por modernizarlo por completo y lo convirtió en su sitió de descanso preferido, donde organizaba lujosas recepciones para los empresarios, políticos y artistas de Hollywood que a menudo lo visitaban.
Tras el triunfo de la Revolución Cubana de 1959 el central Tinguaro fue expropiado por el nuevo Gobierno de la Isla que lo renombró como central Sergio González. El ingenio no sobrevivió la reestructuración de la industria azucarera cubana de la década del 2000, conocida como Tarea Álvaro Reynoso, y, tras paralizar su maquinaria fue demolido.
Bibliografía consultada
  • Central Tinguaro en Isla Local
  • Jiménez Soler, Guillermo. Las empresas de Cuba 1958. Editorial de Ciencias Sociales. 5ta Edición. La Habana. 2014.
  • Portafolio Azucarero. Industria Azucarera de Cuba 1912 – 1914. Secretaría de Agricultura, Comercio y Trabajo. La Moderna Poesía. La Habana. 1914.
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Central Soledad – Centrales de Cuba


Central Soledad en 1913
El central Soledad, situado en Jovellanos, Matanzas, era, en 1958, el No. 75 del país por su capacidad de molienda que ascendía a 260 000 @ de caña diarias. Tenía un rendimiento industrial bajo, empleaba a 2 500 trabajadores en zafra y poseía 528 caballerías de tierras propias.
Era propiedad de Estanislao del Valle Grau, quien poseía, además, el central Natividad. Este lo presidía y su hijo Antonio del Valle Goicochea era su tesorero. El central Natividad pertenecía a la familia – que estaba emparentada con los Iznaga – desde el año 1860 y el Soledad desde 1950. Del Valle Grau era también un poderoso ganadero, directivo de la Corporación Ganadera de Cuba, y gran colono, con cuotas de caña en los centrales Natividad y Stewart.
Se desconoce el año de la fundación del central Soledad, aunque algunos aseguran que se remonta a la década de 1820. A finales del siglo XIX había pertenecido a Dolores Pérez de Fernández, quien lo vendió en 1915 por $2 000 000 a la Cuban Cane Sugar Corporation.

En 1913 el Soledad sembraba la variedad de caña cristalina, empleando fertilizantes para su cultivo, lo que resultaba muy poco común en la época. Disponía para su transporte de una red de 30 kilómetros de ferrocarril de vía estrecha, 145 jaulas y tres locomotoras.
Su maquinaria se componía entonces de un basculador lateral y una desmenuzadora, seguidos de un juego de seis trapiches, seis defecadoras de 5 000 galones de cabida cada una; un evaporador de triple efecto con 16 500 pies de superficie calórica, tres tachos de punto de 314 sacos de cabida, doce cristalizadores abiertos de 110 sacos cada uno; 14 centrífugas de 40” y 6 de 30” y una batería de calderas con 2 200 caballos de fuerza, compuesta de siete multitubulares y cuatro de Nayer en seis hornos.
Tras la quiebra de la Cuban Cane fue rematado por $4 000 000 y pasó a la propiedad de la “Compañía Azucarera Atlántica del Golfo”. Junto con el Perseverancia era uno de los centrales más pequeños de la compañía y uno de los primeros que vendió cuando comenzó a deshacerse de sus centrales en la década de 1950.
Según la Comisión Técnica Azucarera de 1951, sus costos eran de $16.55 por cada saco de 325 libras, o sea, por debajo de la media de $17.87 y sus activos estaban valorados en cerca de $2 000 000 de pesos.
Tras el triunfo de la Revolución Cubana de 1959 el central fue expropiado por el nuevo Gobierno de la Isla que lo renombró como central Julio Reyes Cairo. El ingenio molió hasta la reestructuración de la industria azucarera cubana de los años 2000, conocida como Tarea Álvaro Reynoso. En ese momento se decidió paralizarlo y poco después fue demolido.
Bibliografía consultada:
  • Central Soledad en Isla Local.com
  • Jiménez Soler, Guillermo. Las empresas de Cuba 1958. Editorial de Ciencias Sociales. 5ta Edición. La Habana. 2014.
  • Portafolio Azucarero. Industria Azucarera de Cuba 1912 – 1914. Secretaría de Agricultura, Comercio y Trabajo. La Moderna Poesía. La Habana. 1914.


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Central Senado – Centrales de Cuba


El central Senado en 1913
El central Senado, situado en Nuevitas, Camagüey era en 1958 uno de los más grandes de Cuba: el No. 24 por su capacidad de producción que ascendía a 450 000 @ de caña diarias. Era una gran industria que daba trabajo a 4 100 trabajadores en zafra, tenía anexa una destilería, contaba con su propio aeropuerto y poseía 2 691 caballerías de tierra. Era el central más importante entre los fundados por la sacarocracia del siglo XIX que permanecía en manos de sus descendientes.
Se fundó el central en 1883 por Bernabé Sánchez Adán, un comerciante de víveres y banquero de Nuevitas, propietario de Bernabé Sánchez e Hijos y padre de los últimos propietarios del ingenio antes de su expropiación.

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Central Santa Rita – Centrales de Cuba


El central Santa Rita en 1913
El central Santa Rita, situado en Agramonte, Matanzas, era en 1958, el 113 del país por su capacidad de molienda diaria que ascendía a 200 000 @ de caña. Tenía un rendimiento industrial bajo, 245 caballerías de tierras propias y daba empleo a 1 600 trabajadores en zafra.
Se fundó en el año 1845 por José Baró, quien lo bautizó en honor de su hija, manteniéndose bajo el control de sus herederos hasta 1913 en que pasó a ser propiedad de la Compañía Azucarera Caobillas, de capital cubano, que quebrara durante el crack bancario de 1921. Pasó entonces a manos del The National City Bank y fue uno de los cuatros centrales con los que este banco creó su subsidiaria “General Sugar Company”, que vendieron después, junto con los centrales San Cristóbal, Santa Rosa y San Isidro.
Sembraba en 1913 las variedades de caña cristalina y cinta, empleando fertilizantes para su cultivo, lo que era muy poco usual en la época. Para su transporte se servía de una red de 12 kilómetros de vía estrecha, más de 60 fragatas y una locomotora.

Escuela del batey del central Santa Rita en 1913
Su maquinaria se componía entonces de una descargadora y una desmenuzadora, seguidas de un juego de tres trapiches; diez defecadoras con 20 500 galones de cabida; un evaporador de triple efecto y otro de cuádruple efecto con 7 000 pies de superficie calórica; dos tachos de punto con 275 sacos de cabida y 4 500 pies de superficie calórica, ocho cristalizadores abiertos de 160 sacos cada uno, doce centrífugas sistema Watson y Hepworth y una batería de calderas con 1 500 caballos de fuerza.
Había pertenecido a Jacinto Pedroso Hernández y su socio Alberto de Armas hasta 1928 en que el primero le vendió su parte al segundo. Debido a pleitos judiciales que envolvieron a Pedroso, estuvo embargado por el municipio Agramonte de 1934 a 1937, designándose en ese entonces a Luis de Armas Fernández como administrador judicial y Mario de Armas como administrador.
En 1958 pertenecía a la familia de Armas. Alberto de Armas Martín y sus dos hijos, Luis y Mario de Armas Fernández eran, respectivamente, presidente, vicepresidente y administrador general. El primero había sido mayordomo del presidente de la República Mario García Menocal y presidente del Banco Territorial durante el crack bancario.
Tras el triunfo de la Revolución Cubana de 1959 el central fue expropiado y se le cambió el nombre por el de central René Fraga. En la actualidad es uno de los pocos de la provincia de Matanzas que todavía se mantiene moliendo.
Bibliografía consultada:
* Jiménez Soler, Guillermo. Las empresas de Cuba 1958. Editorial de Ciencias Sociales. 5ta Edición. La Habana. 2014.
* Portafolio Azucarero. Industria Azucarera de Cuba 1912 – 1914. Secretaría de Agricultura, Comercio y Trabajo. La Moderna Poesía. La Habana. 1914.
* Central Santa Rita en Isla Local.com


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Central Santa Isabel – Centrales de Cuba


El central Ramón Ponciano de Fomento (antes central Santa Isabel)
El central Santa Isabel, situado en Fomento, Las Villas, era el No. 84 del país por su capacidad de producción que ascendía a 230 000 @ de caña diarias. Tenía el 2do rendimiento industrial más alto del país, daba empleo a 2 500 trabajadores en zafra, pero no poseía tierras propias (apenas una caballería). Fue uno de los últimos 15 centrales que se construyeron en Cuba durante la República.
Se fundó en 1920  por “Martínez, López y Cía” y era administrado por Martínez y Martínez. Fue uno de los nueve centrales: el Andorra, el América, el Báguanos, el Niágara, el Occidente y el Patria que construyó “Manuel Galdo y Compañía”, operado por la “Fábrica de Maquinaria Azucarera”, ubicada en Cárdenas. Tras el crack bancario de 1921 pasó al control de “Santa Isabel SA”, administrado por Isaías Cartaya. A partir de 1931 fue arrendado a Jesús Azqueta.
En 1958 pertenecía a Jesús Azqueta, que finalmente lo compró. El central era operado por “Azucarera Santa Isabel SA”, una arrendataria de la cual Juan Azqueta era su presidente y su administrador general.

Antiguo saco de 100 lb
del central Santa Isabel de Fomento
Desde 1940 el Santa Isabel tenía instalada una refinería con una capacidad de 6 300 quintales diarios de alcohol.
Tras el triunfo de la Revolución Cubana de 1959 fue nacionalizado por el nuevo Gobierno de la Isla que lo renombró como central Ramón Ponciano Romano, en honor de un combatiente del Ejército Rebelde que cayó combatiendo en las cercanías del ingenio.
Con la creación en 1964 del Ministerio de la Industria Azucarera (MINAZ) pasó a depender de la Empresa Provincial de Las Villas, hasta el año 1976 en que, tras la nueva división político – administrativa del país, comenzó a ser administrado por la Delegación del MINAZ en la nueva provincia de Sancti Spíritus.
El central se mantuvo moliendo hasta el año 2003 en que fue paralizado durante la reestructuración de la industria azucarera cubana conocida como Tarea Álvaro Reynoso. Poco después fue demolido.
Bibliografía consultada:
* Jiménez Soler, Guillermo. Las empresas de Cuba 1958. Editorial de Ciencias Sociales. 5ta Edición. La Habana. 2014.
* Página Oficial de AZCUBA.


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Central Santa Catalina – Centrales de Cuba


Central Santa Catalina (1913)
El central Santa Catalina, situado en Cruces, Las Villas, era, en 1958, el número 76 del país por su capacidad de producción, ascendente a 240 000 @ de caña diarias. Tenía un rendimiento industrial alto, una destilería, que se encontraba inactiva, 13 caballerías de tierras propias y empleaba 2 300 trabajdores en zafra.
Se fundó en el siglo XIX, aunque se desconoce la fecha exacta.Fue uno de los centrales propiedad de la familia González – Abreu, quienes lo retuvieron desde mediados del siglo XIX hasta la segunda década del XX; perteneciendo en 1860 a José Simón González Abreu, en 1874 a Eduardo Abreu, en 1878 a Eduardo González Abreu, en 1883 a sus herederos y en 1895 se asoció “Federico Cordobés y Compañía” y éstos.

Eduardo G. Abreu lo mantendrá hasta 1915, alternando su propiedad con los hermanos Juan y Ramón Ulacia, quienes estarán al frente en 1903, 1905 y 1906, y de 1908 a 1913, habiendo sido arrendado de 1915 a 1920 a “Artime Díaz y Compañía” y administrado por Ricardo Díaz. Tras el crac de 1921 su propietario era “Central Santa Catalina SA”, administrado por Rafael Guardado.
En 1913 sembraba la variedad cristalina sin fertilizantes ni regadío, como era común en la época en Cuba. Para su transporte se servía de una red de 4 km de ferrocarril de vía ancha, 14 km de ferrocarril de vía estrecha, 84 fragatas y dos locomotoras.
Su maquinaria constaba entonces de una descargadora y una desfibradora, seguidas de un juego de cuatro trapiches; once defecadoras con 18 000 galones de cabida; un evaporador de triple efecto con 10 000 pies de superficie calórica; tres tachos de punto; 10 cristalizadores abiertos; 19 centrífugas y una batería de calderas con 2 000 caballos compuesta de seis calderas en tres hornos.
Fue destruido en dos ocasiones: en 1899 y 1931, debido a que se quemó totalmente, reconstruyéndose en 1936 y echándose a andar nuevamente en 1937. En 1934, Jacinto Pedroso Hernández (del Banco Pedroso) fue procesado por el delito de incendio contra este central del cual se había extendido una poliza a su favor 27 días antes como apoderado de “The Atlas Assurance Company”. La empresa de seguros lo reconstruyó con estructura de acero.
En 1944 instaló una pequeña destilería con capacidad para 3 881 galones que, en 1958, se encontraba inactiva.
Ruinas del central Carlos Caraballo (antiguo Santa Catalina)
En 1958 era propiedad conjunta de Silvio de Cárdenas Echarte, su presidente, e Ismael de Marchena, su vicepresidente, quienes, en 1936, eran importantes colonos del central Violeta de Camagüey, y lo habían comprado al “The National City Bank”. Roberto Marchena era su tesorero, mientras Raúl de Cárdenas y Silvio de Cárdenas Echarte, hermano e hijo respectivamente del presidente eran, respectivamente, secretario y vicetesorero.
Se abastecía en un 70 % de cañas de colonos y el resto de campos propios de los que tenía 110 caballerías sembradas. El 50 % de las cañas correspondía a la variedad POJ – 2878 y el resto a distintas variedades. Sus cañas rendía, como promedio, 50 000 @ por caballería.
Tras el triunfo de la Revolución Cubana de 1959 el central fue nacionalizado por el nuevo Gobierno de la Isla que lo renombró como central Carlos Caraballo.
Durante la reestructuración de la industria azucarera cubana de los años 2000 el central fue, primero paralizado y posteriormente demolido.


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Central Portugalete (San José de las Lajas) – Centrales de Cuba


Central Portugalete en 1913
El central Portugalete, situado en San José de las Lajas, La Habana, era, en 1958, el No. 125 del país por su capacidad de producción que ascendía a 180 000 @ de caña diarias. Contaba con una refinería y una destilería, pero tenía un rendimiento industrial bajo. Empleaba 1 500 trabajadores en zafra y controlaba 208 caballerías de tierra.
Se fundó en 1862 por Manuel Calvo Aguirre, nacido en Portugalete, Vizcaya, España. Su familia lo mantuvo hasta el año 1904 en que fue comprado por los herederos de Antonio López López, “Marqués de Comillas”, apareciendo en Cuba. en algunas ocasiones, bajo el nombre de Manuel Otaduy, representante en la Isla de la “Compañía Trasatlántica Española”, propiedad de aquel, y en otras de Claudio López Brú, hijo del “Marqués de Comillas”, a quien sustituyó al frente de la naviera.
En 1913 sembraba el central la variedad cristalina sin fertilizantes ni regadío como era costumbre en la época y para su tiro se servía de una red de 3 km de ferrocarril de vía ancha, 3 km de ferrocarril de vía estrecha, 30 fragatas y dos locomotoras.

Batey del central Portugalete en 1913
Su maquinaria se componía en ese entonces de un basculador hidráulico y una desmenuzadora, seguidos por un juego de tres trapiches, seis defecadoras con capacidad de 24 000 galones, dos evaporadores de triple efecto con 11 000 pies de superficie calórica, tres tachos de punto con 515 sacos de capacidad, 15 cristalizadores abiertos con 1 025 sacos de cabida, 16 centrífugas y una batería de calderas con 1 200 caballos, compuesta de seis multitubulares en tres hornos.
A partir de 1930 pasó a R. Benítez y después a sus herederos y Salvador Gómez fue su presidente y administrador general entre 1937 y 1948, y Vicente Domínguez el tesorero.
Casa del administrador del Central Portugalete (1911)
Había sido operado por la “Compañía Agrícola de Cuatro Caminos SA” que, al fracasar, pasó a ser controlada por dos bancos bajo la razón de “Portugalete Sugar Co.” y más tarde a la propiedad de “Compañía Propietaria del Central Portugalete SA”.
El 31 de marzo de 1949 fue comprado por el senador de la República y exministro de Educación de Ramón Grau San Martín, José Manuel Alemán Casharo, quien lo presidió hasta su fallecimiento en marzo de 1950, cuando lo sustituyó José Santeiro Penabad, padre de su viuda Elena Santeiro García quien lo había heredado y luego vendió a la firma norteamericana “M. Golodetz y Compañía”, radicada en Nueva York y Londres, que controlaba “West Indian Trading Company” (corredores de azúcar) y “Compañía Atlántica de Almacenes y Transporte SA”, ambas establecidas en Cuba y presididas por Domingo Burés Ayala. El presidente era Salvador García Fernández, hombre de confianza de Burés; Armelio del Monte Oms era el vicepresidente y Faustino Leal el secretario.
Desde la zafra de 1955 operaba la “Refinería Fortecha” que había sido trasladada al central desde su antiguo emplazamiento en Puentes Grandes.
Su abastecimiento de cañas era en un 28 % de colonos establecidos en las tierras del central y el resto de colonos en tierras propias o arrendadas, el 62 % de las cuales se tiraba a chuchos del ferrocarril público y el resto por carretas y camiones. El central sembraba en 1958 las variedades POJ – 2878, POJ – 2691, ML 3/18, Mayagüez 275 y Puerto Rico 263.
Sus activos totales se estimaban en $2 500 000. Según la Comisión Técnica Azucarera en 1951 sus costos eran de $16.30 por cada saco de 375 libras, por debajo de la media del país de $17.87.
Tras el triunfo de la Revolución Cubana de 1959 fue nacionalizado por el nuevo Gobierno de la Isla.

Bibliografía consultada:

  • Jiménez Soler, Guillermo. Las empresas de Cuba 1958. Editorial de Ciencias Sociales. 5ta Edición. La Habana. 2014.
  • Portafolio Azucarero. Industria Azucarera de Cuba 1912 – 1914. Secretaría de Agricultura, Comercio y Trabajo. La Moderna Poesía. La Habana. 1914.


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Central San Cristóbal – Centrales de Cuba


El central San Cristóbal, situado en San Cristóbal, Pinar del Río, era, en 1958, el central No. 58 del país por su capacidad de producción ascendente a 300 000 @ de caña diarias. Tenía un rendimiento industrial bajo, cuatro caballerías de tierras propias y empleaba a 2 500 trabajadores en zafra. Contaba, además, con la segunda refinería más grande de Cuba.
Se encontraba en tierras del antiguo hato de Puercos Gordos que databa del siglo XVII y había formado parte hasta 1886 del Vinculo de Fernandina, extenso latifundio de más de 5 000 caballerías reunido por Gonzalo Herrera Beltrán de Santa Cruz, primer Conde de Fernandina.
Se fundó en 1920 por el coronel del Ejército Libertador cubano Rafael Peña. Al quebrar este a consecuencia del crack  bancario de 1921 pasó, junto con otros nueves centrales, al control de “The National City Bank” operado por la subsidiaria “General Sugar Company”. En 1944 lo venderían junto con el Santa Rosa, el San Isidro y el Santa Rita.

El 23 de julio de 1944 fue adquirido por Julio Lobo en sociedad con con Simeón Ferro Martínez e Ignacio Carvajal por 1.8 millones de pesos. Ferro era el presidente y Lobo el vice.
No tenía cañas de la administración y se abastecía totalmente de colonos que tenían sembradas 300 caballerías, de las que, un 70 % eran de la variedad Media Luna 3/18 y POJ – 2878. El 45 % de las cañas se tiraba en carretas al chucho y de allí al central en ferrocarril privado, el resto se transportaba por camiones.
Su administrador era Ignacio Carvajal Cuervo, hijo de Ignacio Carvajal Olivares. Su refinería fundada en 1948 era la segunda mayor del país – después de la del central Hershey – con una capacidad diaria de 10 000 quintales.
Tras el triunfo de la Revolución Cubana de 1959 el central fue nacionalizado por el nuevo Gobierno de la Isla que lo renombró como central José Martí.
Entrada al antiguo CAI José Martí (2017)

Durante la reestructuración de la industria azucarera cubana en los años 2000 el antiguo Ministerio del Azúcar decidió la paralización del central y su desactivación. Primero quedó solo como refinería de azúcar y después ya no quedó nada.

En la actualidad sólo se conserva activo un almacén de azúcar del central 30 de Noviembre y el taller de maquinado. En la planta alta de las oficinas del central que se encontraban sobre el antiguo comedor obrero se construyó, posteriormente, una fábrica de bombones artesanales. En el bloque de oficinas de tres plantas que antes sirviera al central funcionan hoy las oficinas de la UEB de la Empresa Agropecuaria José Martí.
Bibliografía consultada:
Jiménez Soler, Guillermo. Las empresas de Cuba 1958. Editorial de Ciencias Sociales. 5ta Edición. La Habana. 2014.

Fábrica de bombones construida en las dependencias del antiguo CAI José Martí


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Central San Agustín – Centrales de Cuba


El central San Agustín en 1913
El central San Agustín, situado en Santa Isabel de las Lajas, Las Villas, era, en 1958, el 54to central del país en capacidad de producción con sus 350 000 @ diarias de capacidad de molienda, un rendimiento industrial alto, una destilería y 120 caballerías de tierras propias.
Se fundó en 1868. Perteneció a Agustín Goytisolo Lizarzabaun desde 1874 hasta finales del siglo XIX. A principios de la República, en 1902, pasó al control de la “Sociedad de Ferrocarriles Centrales y Centrales San Agustín y Lequeitio” hasta 1903 en que lo compró Nicolás Castaño Capetillo y fue heredado por su familia
En 1913 el central sembraba la variedad cristalina sin utilizar ni fertilizantes ni regadío durante su cultivo. Para su transporte se servía de una red de 5 km. de ferrocarril de vía ancha y 45 km. de vía estrecha, 143 fragatas y cuatro locomotoras.
El central San Agustín en 1913
Su maquinaria se componía entonces de una descargadora y una desmenuzadora, seguida de un juego de tres trapiches; ocho defecadoras con 32 000 galones de cabida, un evaporador de cuádruple efecto y otro de triple efecto con 20 000 pies de superficie calórica; tres tachos de punto con 525 sacos de cabida; 22 centrífugas sistema Hepworh y una batería de calderas con 2 300 caballos, compuesta de ocho pailas sistema Babcock & Wilcox en cuatro hornos Cook.
El edificio original, que era de madera, se quemó en el año 1917 y con el pago de la aseguradora se construyó otro de mampostería
A partir de su reconstrucción se empezaron a hacer mejoras, siendo las de más importancia las de 1925, ya que en ese año se llevó a cabo la electrificación general del central y fue sustituido un tandem “Boulanger” por un tandem “Fulton”.
De los años 1925 al 1936 se hicieron una serie de inversiones en maquinarias, ferrocarriles y otras propiedades hasta alcanzar la suma de $ 283 569.67. por estos años el ingenio no pudo elevar su producción para la que se estaba preparando, debido a la intervención decretada en la industria azucarera. La zafra mayor, libre de restricción fue la del 1925, con 184 672 sacos de 325 libras.
En el año 1936 existían dos almacenes en el batey del central. Edificados de mampostería y techo de hierro y zinc galvanizado, construidos después de 1917, con una capacidad de almacenamiento de 80 000 a 90 000 sacos de azúcar. Estos almacenes no eran los suficientes para almacenar toda la producción de una zafra, por lo que se transportaba en camiones y por ferrocarril a los almacenes de Cienfuegos, que los propietarios tenían allí.
El central poseía en 1936, 206 carros de vía estrecha y 50 carros de vía ancha, dos locomotoras de vía ancha de 80 Ton y las dos restantes de 40 Ton. El central alquilaba planchas de vía ancha a los Ferrocarriles Unidos de La Habana, sobre las cuales construía un barandaje de hierro y los tabiques necesarios para el transporte de caña, pagando por el uso exclusivo de ese material $1.16 como alquiler diario por cada una.
A partir de 1950 se empezaron a quitar grúas y romanas y a tapar las líneas que conducían a las mismas, haciendo terraplenes de cascajo para transportar la cañas en camiones y carretas de rueda de goma hasta el basculador del central.
Toda la caña era abastecida por colonos en tierras del central en su mayor parte arrendadas o bajo su control, y no tenía cañas de la administración. El rendimiento de la caña era alto, de 60 000 a 150 000 @ en siembras de frío y de 25 000 a 70 000 @ por caballería en retoños.
En 1958 pertenecía a la “Comunidad de Bienes Hermanos Castaño” que poseía también el central Pastora. Carlos Felipe Gutiérrez Valladón y Rogelio Díaz Pardo eran, respectivamente, presidente y vicepresidente, y eran vocales Gerardo Gutiérrez Valladón, Felipe Gutiérrez Castaño y los hermanos Alberto y Nicolás Betancourt Castaño, hijos del Dr. Alberto Betancourt González, su presidente hasta 1952.
Su destilería se encontraba inactiva desde 1944 y tenía una capacidad de 6 605 galones diarios.
Tras el triunfo de la Revolución Cubana de 1959 el central fue nacionalizado por el nuevo Gobierno de la Isla que lo renombró como central Ramón Balboa.
El estado cubano realizó algunas inversiones en el central: Se construyó una torre de de 225’ de alto, un enfriadero con más capacidad, 23 casas de mamposterías para los trabajadores, una espaciosa nave para carpintería, se reagruparon las de calderas de horno y se levantó una amplia casa de bagazo. También se sumó al parque ferroviario una locomotora diésel de vía estrecha, y se pavimentó el batey y la carretera.
Durante la reestructuración de la industria azucarera cubana llevada a cabo en la década del 2000 el central fue paralizado y posteriormente demolido.

Bibliografía consultada:
  • EcuRed. Central Ramón Balboa.
  • Jiménez Soler, Guillermo. Las empresas de Cuba 1958. Editorial de Ciencias Sociales. 5ta Edición. La Habana. 2014.
  • Portafolio Azucarero. Industria Azucarera de Cuba 1912 – 1914. Secretaría de Agricultura, Comercio y Trabajo. La Moderna Poesía. La Habana. 1914.


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Central Salvador – Centrales de Cuba


Central Salvador en 1913
El central Salvador, situado en Calicito, Manzanillo, Oriente, era un central pequeño el No. 120 en capacidad de producción (190 000 @ de caña diarias) entre los 161 existentes en 1958. Tenía el 4to rendimiento industrial más bajo del país, empleaba 11 600 trabajadores en zafra y controlaba 78 caballerías de tierra.
Se fundó en 1891 por “Ramírez y Oro, pasando desde 1895 a “J.M. Ramírez y Compañía” y, a principios de siglo a “J.L. Ramírez y Compañía” hasta 1908 en que perteneció a Francisco Contis (o Condis).
Según el “Portafolio Azucarero”, en 1913 se sembraban en las tierras del central (que entonces eran 326 caballerías) las variedades Bengala, Ceniza y Cinta no empleándose ni fertilizantes ni regadío. Para su transporte se servía el Salvador de 26 km. de ferrocarril de vía estrecha, 90 fragatas y dos locomotoras.

Su maquinaría se componía en ese entonces de una desmenuzadora, seguida por un juego de dos trapiches; 18 defecadoras con 13 000 galones; un evaporador de triple efecto y otro de doble efecto con 7 500 pies de superficie calórica; dos tachos de punto con 240 sacos de cabida; 18 centrífugas y una batería de calderas con 1 500 caballos, compuesta de seis multitubulares en tres hornos.
En 1915 sería comprado por “Godwall Maceo y Compañía”, firma de comerciantes banqueros, comisionistas, consignatarios, agentes de seguros, servicios de vapores y lanchas en bahías y costas, con oficina en Manzanillo, Oriente, que también era propietaria del central Jibacoa, más tarde, demolido.
Esta firma lo vendería en 1934 a Francisco Escobar Tamayo, constituyéndose “Central Salvador SA”, su última razón social durante la República burguesa, como continuadora de “Compañía Azucarera de Manzanillo El Salvador” de 1929. En este año se emitieron $29 000 en acciones, que en 1951 se incrementaron en $65 300 y el 30 de diciembre de 1953 en unas $37 000 adicionales, que hacían un total de 12 630 acciones de $10.
Unos 250 colonos en alrededor de 300 caballerías lo abastecían de caña y no tenía cañas de administración. El rendimiento de caña era de $50 000 @ por caballería. Su azúcar se embarcaba por lanchas hasta el puerto de Manzanillo a 12 km. del central.
Según la Comisión Técnica Azucarera, en 1951 sus costos eran de $17.40 por cada saco de azúcar de 325 libras, por debajo de la media nacional que era de $17.87 y sus activos totales estaban valorados en $1 118 284. En 1958 estaba valorado según algunas fuentes en $777 350 y sus activos ascendían a $783 000. Ese año tuvo que interrumpir la zafra debido a la quema de cañas por la insurgencia en la zona.
Su presidente era Francisco Escobar Tamayo, mientras sus hijos Francisco y Ricardo Escobar Quesada eran, respectivamente, vicepresidente – administrador general y tesorero.
Tras el triunfo de la Revolución Cubana de 1959 el central fue nacionalizado por el nuevo Gobierno de la Isla que lo renombró como central La Demajagua.
Durante la reestructuración de la industria azucarera cubana el central fue demolido.

Bibliografía consultada:
  • Jiménez Soler, Guillermo. Las empresas de Cuba 1958. Editorial de Ciencias Sociales. 5ta Edición. La Habana. 2014.
  • Portafolio Azucarero. Industria Azucarera de Cuba 1912 – 1914. Secretaría de Agricultura, Comercio y Trabajo. La Moderna Poesía. La Habana. 1914.