Historia de Cuba

… nada hay más justo (…) que dejar en punto de verdad las cosas de la Historia. José Martí

Tello Lamar, el desconocido patriota que fue vendido por su hermano

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Eleuterio “Tello” Lamar nació en Matanzas el 28 de octubre de 1833. Su padre, del mismo nombre era un distinguido vecino que había sido capitán de las Milicias Disciplinadas de esa ciudad; y que, por su desahogada posición económica pudo pagar sus estudios en el colegio La Empresa, primero y luego en Boston, Estados Unidos.

Durante su estancia en tierras norteamericanas, el joven Tello Lamar hizo relaciones con los abolicionistas y al regresar a Cuba era ya un ferviente partidario de la independencia y el fin de la esclavitud.

Al producirse el alzamiento de Carlos Manuel de Céspedes el 10 de octubre de 1868 se puso a las órdenes de los patriotas que conspiraban en el Occidente y en el potrero Jerusalem, en las cercanías del poblado de Cidra ocultó un gran alijo de armas y municiones.

Allí se encontraba el joven patriota cuando fue denunciado por el dueño de una tienda de camino con el cual había tenido un disgusto. Entonces las fuerzas del Gobierno rodearon el batey y le hicieron prisionero mientras dormía.

De inmediato se presentó ante el jefe de los captores un joven mulato, hermano de leche Tello, quien les llevó hasta el lugar exacto donde estaban escondidas las armas.

Sometido a juicio sumarísimo por traición se negó a delatar a los demás conspiradores. El mismo gobernador de Matanzas, brigadier Berriell, quien presidía del tribunal dictó su sentencia de muerte que fue ejecutada en la mañana del 24 de diciembre de 1869.

Antes de emprender el camino del patíbulo, entregó al sacerdote que le asistía un reloj de oro con la encomienda de que se lo entregara a su hermano de leche en el potrero Jerusalem; el mismo que con la delación del lugar donde se encontraban escondidas las armas había dado a los españoles la prueba necesaria para condenarlo.

Cuentan que justo un año después del fusilamiento de Tello Lamar, cuando el mulato delator vadeaba el río San Juan a caballo, un perro se abalanzó y le mordió la pierna… A los pocos días moría entre las horribles convulsiones de la rabia.

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Autor: Ruslán Olivares

Máster en Estudios Históricos Regionales y Locales por el Instituto de Historia de Cuba.

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